lunes, 1 de noviembre de 2010

Factores externos aceleran la inflación argentina

Alertan sobre nuevas subas en los alimentos provocadas por el alza internacional de las commodities.
Alfredo Sainz. LA NACION

El frente internacional vuelve a traer malas noticias en materia de inflación. Los economistas advierten que la suba sostenida en el valor de los granos, de la que se beneficia el país por el alza de las exportaciones, también tendrá un impacto directo en los precios de los alimentos locales. El fenómeno tiene más de un punto de contacto con lo que pasó a principios de 2008, cuando se produjo un fuerte aumento en la cotización de los granos y el resto de las commodities agrícolas, aunque para la Argentina la situación es más delicada porque el país parte con una inflación de base mucho más alta que la que tenía hace casi tres años.
En el último semestre, los precios internacionales de alimentos e insumos de primera necesidad básicos, como el trigo, el maíz, el arroz o el azúcar, registraron subas acumuladas superiores al 45 por ciento, impulsadas no sólo por la mayor demanda de China y la India, sino también por factores climáticos y una sucesión de inundaciones y sequías.
A nivel local, las subas de precios son lideradas por la carne, que sólo en el último mes registró un alza superior al 10%, aunque en este caso el motor de los aumentos no hay que buscarlo en el exterior, sino fronteras adentro, en la pronunciada caída del stock ganadero (ver aparte).
"La aceleración de la inflación en alimentos es un fenómeno mundial, aunque el problema es que en la Argentina viene montada sobre niveles mucho más altos que en el resto de los países", advirtió a LA NACION Marina Dal Poggetto, economista del estudio Bein, que informó para el mes que acaba de terminar una inflación por encima del 2%, impulsada básicamente por los alimentos.
Antecedente
En la misma línea, el economista Camilo Tiscornia estimó que el costo de vida de octubre cerró en 2,2%, con un fuerte componente alimenticio. "Según nuestra medición, los alimentos en octubre tuvieron un aumento promedio del 3%, lo que implica una aceleración muy marcada frente al 2% de septiembre, que de por sí ya era un número muy alto", señaló.
El temor a una aceleración de la inflación por factores externos, además, toma otra dimensión si se tiene en cuenta que la suba en el precio internacional de los alimentos fue el disparador de la decisión del entonces incipiente gobierno de Cristina Kirchner de imponer un sistema de retenciones móviles, que derivó en el conflicto con el campo.
"La suba persistente en las cotizaciones de productos agrícolas, especialmente trigo y maíz, podría presionar aún más sobre la inflación doméstica, motivando intervenciones adicionales del Gobierno en el comercio exterior", alertó Ecolatina, la consultora fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, en su último informe.
Hasta el mismo Banco Central advirtió sobre el nuevo escenario internacional. "En lo que resta del año, las nuevas subas de las materias primas en los mercados mundiales podrían generar más presión sobre los precios de los alimentos", señaló la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont, en el informe trimestral publicado el último jueves.
Los pronósticos para 2011 tampoco son demasiado optimistas. Más allá del nuevo escenario que se abre con la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, la mayoría de las previsiones de los economistas hablan de una inflación para el año próximo en torno al 30 por ciento. "Si el Banco Central mantiene la misma estrategia, lo cual en un año electoral no es raro, estará arriba de 30 por ciento", advirtió, hace unos días, el economista Aldo Abram.
"Este año terminará con una inflación en torno al 27%, y si el Gobierno mantiene la política expansiva del gasto, no sería extraño que en 2011 la suba llegue al 30%", explicó Tiscornia.
La crisis alimentaria de 2008 generó la aparición de un término nuevo: agflation , que combina agricultura con inflación. La agflation se puede definir como un aumento en los precios de los alimentos provocado no sólo por el incremento de la demanda para consumo humano, sino también por el uso de los granos como alternativa energética al petróleo.
El consuelo que le queda a la Argentina es que las subas de las commodities agrícolas tienen un efecto doble sobre la economía. Por un lado, contribuyen a acelerar un proceso inflacionario que es autónomo de los vaivenes de los precios internacionales, pero, por el otro, juegan un papel clave en el sostenimiento de las cuentas fiscales, vía las retenciones a las exportaciones.
En este punto, la Argentina se diferencia de la inmensa mayoría de los países del mundo que sólo sufren las consecuencias negativas de una eventual nueva crisis internacional, ya que, al no ser grandes productores de alimentos, se ven obligados a pagarlos cada vez más caros y no reciben ningún beneficio vía balanza comercial o fiscal.

No hay comentarios: