lunes, 19 de septiembre de 2016

Un alentador paso para atraer inversiones

El reciente Foro de Inversiones y Negocios demostró que la Argentina está produciendo un cambio positivo en sus relaciones con el mundo.
Editorial de La Nación. SÁBADO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2016

Con una muy buena organización y convocatoria, el gobierno de Mauricio Macri logró transmitir durante el reciente Foro de Inversiones y Negocios una genuina voluntad de perfeccionar el marco institucional, económico y financiero para atraer inversiones a la Argentina. Más de 1900 empresarios y decisores de 67 países escucharon directamente de boca del Presidente ese compromiso. Además, ministros y otros funcionarios expusieron sus programas y políticas, y estuvieron a disposición de consultas. Existió un amplio consenso entre los asistentes del exterior en valorar el hecho de que la Argentina ha producido un cambio positivo en su calidad institucional y en sus relaciones con el mundo.
Hubo durante el Foro varios anuncios de inversiones, aunque provinieron mayormente de empresas que ya tienen actividad en nuestro país o que participan en proyectos que habían sido estudiados antes de este encuentro. Cabe esperar, sin embargo, que la información y la impresión recogidas por los empresarios asistentes se traduzca en emprendimientos productivos concretos en un futuro cercano. Esta posibilidad dependerá de circunstancias que todavía no han sido logradas y que requieren aún cambios más contundentes y sostenidos en el tiempo, sin la amenaza de nuevos giros políticos e ideológicos.
El presidente de Dow Chemical, Andrew Liveris, sostuvo que la primera condición para lograr inversiones desde el exterior es que se permita disponer de sus utilidades libremente. Se entendió claramente que el cepo cambiario y otras restricciones implantadas por el gobierno anterior debieran excluirse de toda imaginación en el futuro. Muchos otros factores surgieron de las exposiciones y de las conversaciones durante el Foro. Paolo Rocca, titular del Grupo Techint, hizo hincapié en el retraso y deterioro en la infraestructura y la necesidad de invertir en ella. Mencionó el déficit de energía y la falta de un transporte eficiente.
Otros empresarios se refirieron al elevado costo laboral ocasionado por las excesivas regulaciones, la alta litigiosidad y el peso de los gravámenes y contribuciones sobre el salario. La cuestión de la competitividad se ligó también con la excesiva presión impositiva actualmente vigente en la Argentina, en particular para los que cumplen con sus obligaciones, supuesto obvio para todo inversor importante. Detrás de la cuestión impositiva se trató reiteradamente el problema del elevado gasto público en la Argentina. Este es tal vez el tema en el que las respuestas y promesas de los funcionarios están sometidas a la prueba de los hechos, ya que en los primeros nueve meses los avances en la reducción del gasto y del déficit fiscal se han visto desafiados por una sostenida resistencia social y política. La palabra ajuste, de uso universal, no es pronunciable en la Argentina. El conocimiento del proyecto de ley de presupuesto para 2017, hecho público luego de finalizado el Foro, pone en evidencia las dificultades para cumplir con la reducción del déficit en la meta previamente anunciada.
El Foro contó con la presencia de gobernadores de distinto signo político y también de legisladores y representantes de la oposición. Esto contribuyó a mostrar un país con un nuevo estilo de convivencia política. Los funcionarios del Gobierno hicieron muy poco uso de la crítica a los errores y desmanejos de las anteriores autoridades como argumento para explicar las dificultades económicas y políticas que debían enfrentar. De hecho, el evento se desarrolló en el Centro Cultural Kirchner sin que este nombre se hubiera antes cambiado, ni que su mención hubiera sido evitada en la documentación del encuentro. Más de un asistente destacó este gesto con sorpresa pero positivamente, al igual que el apoyo de otras fuerzas políticas al evento.
Aunque los resultados materiales concretos del Foro se percibirán con el paso del tiempo, el balance ya ha sido claramente positivo. Debe computarse no sólo la mejora de la imagen del país y las inversiones que se inducen, sino también la utilidad para los funcionarios y políticos locales de haber recibido opiniones y sugerencias de quienes tienen responsabilidades importantes tanto en la Argentina como en el resto del mundo.

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