miércoles, 13 de enero de 2016

Los cisnes negros de 2016


Los otros peligros que amenazan a la economía mundial
El financista-filósofo libanés-estadounidense Nassim Nicolas Taleb usó esta paradoja para cuestionar los análisis económicos con los que se predice lo que va a suceder y se explica lo que ocurrió. Los expertos llaman cisne negro a un evento inesperado que trastorna las predicciones. Con frecuencia la historia se presenta como un encadenamiento de inevitables eventos. Pero la realidad es que desde el surgimiento del cristianismo hasta la disolución de la Unión Soviética o desde la Revolución Francesa hasta la irrupción de Internet, nadie predijo los grandes cambios de la humanidad que, una vez ocurridos, todos explican con docta suficiencia. El financista-filósofo libanés-estadounidense Nassim Nicolas Taleb ha usado esta paradoja para cuestionar los análisis económicos con los que se predice lo que va a suceder y se explica lo que ocurrió. Lo bautizó como la teoría del "cisne negro" porque en el siglo XVII el descubrimiento de cisnes de ese color en Australia revolucionó la clasificación zoológica europea que se basaba en la idea de que todo cisne era, por definición, blanco. Los análisis de año nuevo -incluído el de este cronista- se han concentrado en esos "cisnes blancos" de la economía mundial: el previsible riesgo de una crisis en China o el riesgo de un aumento de la tasa de interés en EE.UU. Pero la consultora y agencia informativa internacional Bloomberg realizó una encuesta con 119 analistas económicos para identificar este tipo de riesgos que no figuran en el radar y que podrían tener un potencial devastador en la alicaída economía mundial. En base a este trabajo BBC Mundo identificó seis "cisnes negros" que podrían dar al traste con todas las expectativas económicas de 2016.

 1. Atentado de Estado Islámico contra instalaciones petroleras

Imaginen un escenario en que los oleoductos más importantes de Irak son destruídos por el autodenominado Estado Islámico. Un atentado de Estado Islámico contra instalaciones petroleras sería desastroso, según los expertos. Un atentado de Estado Islámico contra instalaciones petroleras sería desastroso, según los expertos.En ese escenario supuesto, el mundo pierde unos 3 millones y medio de barriles diarios. El impacto se extiende a otras zonas de Medio Oriente por esta demostración de fuerza de los jihadistas. Un poco más de la cuarta parte de los encuestados por Bloomberg eligieron este escenario como el cisne negro más probable. En tales condiciones el precio del petróleo trepa en cuestión de días o semanas hasta los US$100 el barril. Mario Manna, de la consultora internacional Nightberg, participante en la evaluación de Bloomberg, indicó a BBC Mundo que este escenario tendría un impacto muy fuerte sobre la frágil economía global. "La economía mundial no está en condiciones de absorber un precio de US$100 el barril. Sería añadir un fuerte impuesto al consumo justo en momentos en que el comercio internacional atraviesa su peor situación desde 2008", señaló Manna.  

2. Salida de Reino Unido de la Unión Europea

Reino Unido tiene hasta fines de 2017 para convocar el referendo sobre su permanencia en la Unión Europea, pero todo parece indicar que el gobierno de David Cameron hará la consulta este año, en junio o en el otoño europeo. Reino Unido podría tener un referendo en 2016 sobre su salida de la Unión Europea. Las encuestas predicen una victoria más o menos ajustada a favor de la permamencia del Reino Unido en la UE, pero ¿qué pasaría si el resultado es el contrario? Se trata de la segunda economía europea en una unión de 28 miembros que está atravesando una profunda crisis económica y política, agravada por el tema inmigratorio y los problemas internos del euro. Este escenario fue el segundo más temido. "No decimos que vaya a desintegrarse la Unión Europea, pero sí que va a haber un cambio de la dinámica interna y que se incrementará el riesgo de que otros adopten el mismo camino. Todo esto tiene un indudable efecto desestabilizador", señaló Manna.  

3. Ciberataques contra el sistema financiero

Las nuevas tecnologías son hoy esenciales para el funcionamiento del estado y la economía. Puede este sistema sobrevivir un ataque informático? Un ciberataque podría causar grandes estragos. Este escenario contó con un nada despreciable 10% de probabilidad en la encuesta de Bloomberg. "La bolsa de comercio, las cuentas bancarias, las plantas energéticas podrían ser blancos de ataques de fuerte impacto", indicó a BBC Mundo Mario Manna. 

4. Crisis en el sector financiero-especulativo

Nadie predijo un estallido financiero como el de 2008 aunque algunas voces aisladas expresaron su preocupación por el exceso de riesgo financiero en una economía global demasiado parecida a un casino. Casi nadie vaticinó el colapso financiero de 2008. Desde entonces ha habido una mayor atención al sector financiero-especulativo pero, a pesar de algunos tímidos intentos de transparencia y regulación, la "banca en la sombra" sigue creciendo y los paraísos fiscales florecen como nunca. El mercado de crédito corporativo es un área de extrema debilidad hoy. Es muy posible que haya un aumento de la cesación de pagos en el sector. No vemos una crisis al estilo de la de 2008, pero probablemente esta es la variante más peligrosa de estos escenarios", indicó a BBC Mundo Manna.  

5. Cambios en la política internacional

Este año hay elecciones presidenciales en Estados Unidos y muchos asumen que Hillary Clinton será la candidata de los Demócratas mientras que entre los republicanos la contienda viene más ceñida y confusa pero, a pesar de su impacto mediático, pocos apuestan por Donald Trump. ¿Qué pasa si todos estos pronósticos son erróneos y Donald Trump termina como presidente? O, más improbable aún, ¿y si los estadounidenses se inclinan por el socialista del Partido Demócrata, Bernie Sanders? Otro escenario de gran impacto: una caída de la canciller alemana Angela Merkel. "Esta dinámica política será más importante a medida que pase el año. Veremos qué impacto tiene porque siempre hay nuevos desarrollos como se vio ahora con los ataques en Colonia que han generado una fuerte presión sobre Merkel y su política hacia los refugiados", señala Manna. ¿Y si Angela Merkel pierde el poder?

6. Desastres climáticos y epidemias

Bien mirados estos cinco escenarios previos encajan dentro de la lógica de lo previsible: futuros que se pueden imaginar a partir del presente. Para ser realmente negro el cisne debe resultar verdaderamente imprevisible. Los desastres climáticos y las epidemias son algunas de las variantes que, en caso de suceder, pueden hacer desbarrancar una economía global en equilibrio precario. "Es lo más difícil de prever. Entendemos más fenómenos asociados a la interacción humana que los que dependen de la naturaleza. Uno puede decir, sin embargo, que fenómenos como el Ebola surgen repentinamente, pero suelen tener un efecto localizado. Sin embargo, la realidad es que siempre es posible que un fenómeno de esta naturaleza cruce fronteras", indicó Manna.

martes, 6 de octubre de 2015

Acuerdo de Asociación Transpacífico


WASHINGTON.- Las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico han enfrentado a los gobiernos de los 12 países firmantes con sindicatos, organizaciones ambientalistas y grupos que reivindican el acceso a medicamentos más baratos frente al poder de las grandes corporaciones.

¿Qué es el TPP?

Conocido como TPP (Trans-Pacific Partnership), el acuerdo establece un nuevo marco de libre comercio entre una docena de países de la región, liderados por Estados Unidos y Japón. Las otras naciones implicadas son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Todos ellos acordaron ayer un nuevo marco arancelario que afecta a varias industrias, como la farmacéutica, la automovilística y la textil, y que establece algunas de las normas laborales y regulaciones medioambientales más ambiciosas hasta ahora.

¿Cuál es la relevancia del pacto?

Se trata del acuerdo regional más amplio de la historia, que une bajo un mismo mercado al 40% de la economía de bienes mundial. El TPP representa el pacto más importante desde 1993, cuando Estados Unidos, Canadá y México firmaron el Tratado Norteamericano de Libre Comercio. Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur empezaron a negociar a comienzos de este siglo, y en 2008 se unió Estados Unidos. Para Barack Obama se trató de una prioridad de su mandato con el objetivo de proteger los intereses del país en la región.

¿Geopolítica o economía?

Pese a que todas las líneas del acuerdo afectan a intercambios comerciales, también tiene importantes consecuencias políticas a escala internacional. Estados Unidos ha perseguido el acuerdo con el objetivo de frenar el poder de China en la región. Obama aseguró ayer que cuando el 95% de los posibles consumidores de Estados Unidos viven en el extranjero "no tiene sentido que China escriba las reglas comerciales". El TPP abre las puertas de nuevos mercados a los productos made in America.

¿Por qué es polémico?

Tras más de cinco años de negociaciones secretas, el TPP ayuda a reducir impuestos en unos 18.000 productos de Estados Unidos en el resto de países, por lo que para los fabricantes estadounidenses será más fácil competir en el extranjero. Además, Washington ha impuesto un nuevo plazo en la exclusividad de las fórmulas empleadas para crear medicamentos para tratar enfermedades como el cáncer. Los detractores del acuerdo aseguran que si se amplían los plazos de exclusividad subirán los costos de producción y dejarán los tratamientos fuera del alcance de los ciudadanos en las naciones más pobres.

jueves, 10 de septiembre de 2015

EDUCACIÓN: APRENDER DE BRASIL

Alieto Guadagni, 2015
En este siglo XXI una nación no puede asegurar su crecimiento económico y desarrollo tecnológico sin una significativa graduación universitaria de su población. Por eso es importante reconocer que existe una gran diferencia en nuestra realidad universitaria cuando se la compara con muchos otros países, por ejemplo Brasil.

No existe aquí, ni se piensa implementar porque luce como “restrictivo”, un sistema nacional unificado de ingreso a la universidad como en Brasil, o en países tan diversos como China, Israel, Cuba, Alemania, Corea, Ecuador, Francia (desde la época de Napoleón) y muchos otros países como Finlandia, Irlanda, Polonia, Rusia, Hungría, Holanda, Australia, Suiza, Italia, Colombia y Chile. 

En Brasil existe el ENEM (Examen Nacional de Enseñanza Media), cuya aprobación permite el ingreso a la universidad y además, facilita el otorgamiento de becas a alumnos humildes que hayan obtenido buenos puntajes.

Son muchos los que creen que con este examen “restrictivo”, Brasil debería estar rezagado en su graduación comparado con nosotros, que no aplicamos exámenes nacionales previos al ingreso a la universidad. Por eso es útil realizar una comparación entre ambos países.

(I) Brasil tiene, en proporción a la población, un 73 % más de graduados universitarios que nosotros. En el 2013 nosotros tuvimos 118 mil graduados y Brasil 991 mil. 
(II) La explicación de esta diferencia es simple: ellos gradúan 55 de cada 100 ingresantes y nosotros apenas 34. Nuestra deserción estudiantil es muy alta, ya que alcanza al 58 por ciento en las universidades privadas y a un 69 por ciento en las estatales. 
(III) A pesar del carácter “restrictivo” del ENEM Brasil viene aumentando su graduación más rápidamente que nosotros, aunque aquí es más fácil ingresar a una carrera universitaria que en Brasil. En el 2003 nosotros graduamos 76 mil universitarios, en el 2013 teníamos 118 mil o sea un 55 por ciento más. Pero en este mismo periodo Brasil incremento su graduación mucho más: 86 por ciento.

El próximo sábado 24 y domingo 25 de octubre serán jornadas muy distintas en Argentina y Brasil, ya que en estos dos días casi 8 millones de jóvenes brasileños se presentaran en 2000 ciudades a rendir el ENEM.

Esto quiere decir, estimado lector, que mientras usted está leyendo esta nota, hay millones de adolescentes brasileños estudiando intensamente para rendir un exigente examen escrito de diez horas, o sea que están fortaleciendo su preparación en las asignaturas básicas de la escuela secundaria. Nada de eso ocurre aquí.

Con frecuencia se presenta el argumento que estos sistemas, como el ENEM, son restrictivos y excluyentes, ya que dificultan el ingreso a la universidad y por lo tanto es conveniente optar por regímenes de ingresos más inclusivos como los nuestros, aunque no estimulen el estudio por parte de los alumnos secundarios.

Es un argumento fuerte para quienes aspiran a una sociedad con igualdad de oportunidades, pero la realidad lamentablemente está lejos de confirmar esta argumentación, ya que a pesar del ENEM, Brasil gradúa más universitarios que nosotros porque la deserción estudiantil en sus universidades, justamente gracias a la mejor preparación previa al ingreso es inferior a la nuestra.

Es difícil avanzar en este siglo de la ciencia y la tecnología sin una significativa graduación universitaria de calidad, por eso nos podemos -y debemos- plantear la siguiente pregunta:
¿Quién se preocupa más por el futuro de los adolescentes, las autoridades brasileñas o las argentinas, que no estimulan la dedicación al estudio de los adolescentes para mejorar su futura graduación universitaria? 

La aplicación de estos exámenes al finalizar el secundario, no solo en Brasil sino en muchísimos otros países, de por sí no resuelve mágicamente todos los problemas del ciclo secundario — universitario, pero no aplicarlos agrava la situación. 

Un fin de semana muy diferente en Brasil y Argentina es el preludio de dos futuros distintos, pero los jóvenes no son los responsables de esto, ya que son los adultos quienes determinan la política educativa. 

Si seguimos como hasta ahora, seguiremos comprometiendo el futuro de nuestros adolescentes, ya que no adoptamos las medidas necesarias para fortalecer el proceso educativo durante el nivel secundario, algo que configura un requisito esencial e indispensable para tener una educación universitaria más inclusiva y de mayor calidad.
 
Alieto Guadagni. Ex secretario de Energía. Miembro de la Academia Nacional de Educación

lunes, 11 de mayo de 2015

La batalla de los BRICs. El resto del mundo no se rinde

Aunque se citan con frecuencia sus dificultades económicas y sus conflictos políticos, Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, hace años la promesa de un mundo reconfigurado, obligan a afinar los análisis: si bien los Brics no revolucionaron el orden conocido, en buena medida lograron traducirlo a sus intereses. Por   | Para LA NACION


Si en 2001, cuando se acuñó la sigla, eran el signo de una reconfiguración global del poder y de la emergencia de un nuevo orden internacional, los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) concentran hoy las miradas desilusionadas de muchos inversores y analistas globales. Se citan sus desafíos económicos internos, la disminución de la velocidad de su crecimiento, su volatilidad y sus conflictos políticos. Se señala a otros países -Turquía, Indonesia, Nigeria, México, entre ellos- como las nuevas promesas emergentes.
Sin embargo, los Brics -que concentran más del 20% de la actividad económica mundial y casi la mitad de la población del planeta- son países tan diversos en sus perfiles económicos, geopolíticos, estratégicos y culturales como similares en un logro nada menor: haberse convertido en un espacio de contestación y experimentación política y económica que desafía tanto al antiguo clivaje Norte-Sur como a quienes se ilusionaban con una asociación estratégica que los Brics parecen lejos de haber logrado. A simple vista, los países que conforman el grupo Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) no parecen tener mucho en común. El producto bruto de China es de lejos superior al producto combinado de los otros cuatro países. El caso extremo es Sudáfrica, con un PBI que es apenas el 3% del PBI chino y su presencia en el grupo se explica más por la geografía que por el volumen.
Los perfiles económicos también son ciertamente distintos. China lidera el comercio de manufacturas; la India se enfoca en los servicios, y Rusia y Brasil exportan principalmente productos primarios. En términos geopolíticos, Rusia es una superpotencia declinante, mientras que China es una potencia en ascenso. El gasto militar chino es casi tres veces el gasto ruso y unas treinta veces el gasto sudafricano.
En el plano político, Brasil, la India y Sudáfrica son democracias, con sus más y sus menos, y tienen poco que ver con regímenes autoritarios competitivos, como el ruso, o autoritarios burocráticos, como el chino. En términos estratégicos, Rusia, China y la India poseen arsenales nucleares. Sudáfrica los tuvo y se deshizo de ellos. Brasil exploró la posibilidad tiempo atrás, pero nunca avanzó en esa dirección. Finalmente, Rusia y China gozan del poder de veto que les da su lugar permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Brasil, la India y Sudáfrica aspiran a sentarse a esa mesa chica, sin mucho entusiasmo del lado chino o ruso.
Lo interesante del caso es que a pesar de esta diversidad, los cinco países han logrado establecer importantes acuerdos, como el Banco de Desarrollo o el fondo de reservas, y se han posicionado como la cara visible de una sociedad internacional en transformación.
Así las cosas, los Brics tienen más cosas en común de las que imaginamos. A nivel global, para comenzar, ninguno de los cinco juega a desafiar abiertamente el poder de Estados Unidos. Articulando ideología y pragmatismo, combinan instancias de cooperación, oposición y distanciamiento según sea el caso. Y tiene sentido. Son países que aún necesitan crecer y modernizarse, con mucha deuda social interna, y por lo tanto están más preocupados por el crecimiento interno que por ocupar el puesto número uno en la jerarquía de la política internacional.
A nivel regional, los cinco países buscan ejercer el liderazgo, aunque todos ellos con resultados moderados marcados por una brecha considerable entre expectativas y realizaciones. Esto no impide, claro, que se presenten ante el mundo como potencias regionales, o como líderes, aunque sin muchos liderados. Y las potencias regionales buscan algo muy concreto y es evitar la intromisión de potencias extrarregionales en lo que consideran su vecindario natural.
En el plano económico, se trata de países que experimentaron altos niveles de crecimiento y, por lo tanto, no sólo son poderes emergentes, sino también economías emergentes con clases medias en ascenso. Es verdad, la economía los ha golpeado fuertemente, en particular a Rusia y a Brasil, pero una lectura economicista de los Brics debería recordar que estos cinco países representan más del 20% de la actividad económica y casi la mitad de la población mundiales.
Sin ideologías que vender
En el plano ideológico, también tienen algo en común y es que ninguno tiene una ideología que vender al mundo. El desarrollismo brasileño, el excepcionalismo chino o el nacionalismo ruso son productos demasiado endógenos como para seducir a potenciales seguidores. En otras palabras, el poder blando de estos países, quizá con la excepción de Brasil, es aún un recurso poco desarrollado. No teniendo ideología que vender, sin embargo, tampoco están dispuestos a abrazar ciegamente las ideas y prácticas de la constelación occidental. En este sentido, los cinco países despliegan un importante apego a la soberanía, a la no intervención, al cultivo de las diferencias y a la idea de un Estado fuerte con una amplia participación en la vida económica del país.
Los cinco miembros del grupo serán capitalistas, pero cada uno gobierna el capitalismo de modos bastante distintos y cada uno, a su manera, resiste las presiones externas por más cambios internos. Siendo así, el malestar de los Brics con el statu quo no es sorpresa. El peso que poseen en el FMI alcanza, en conjunto, el 11%, cuando su actividad económica duplica ese porcentaje. El voto de Bélgica y Holanda en el FMI, sumados, supera al voto de China. Esto explica por qué estos países han buscado establecer sus propios mecanismos financieros. Y explica, también, por qué América latina se financia más con créditos chinos que con créditos del BID y del Banco Mundial juntos. Finalmente, Brasil, China, la India o Rusia se han convertido en actores de veto. Podrán no imponer sus preferencias, pero tienen el poder para bloquear iniciativas que no son de su agrado.
Sumando estos elementos, encontramos que el grupo Brics no es interesante como marca o asociación estratégica, la cual aún exhibe importantes déficits de acción colectiva. Su relevancia se debe a que son expresión de un fenómeno más extenso que tiene que ver con "el ascenso del resto", como suele definirse a este proceso. Así, los Brics resitúan el sur global, no como un espacio de coordinación estratégica, pero sí como un espacio de contestación y experimentación en una sociedad internacional en donde el poder, las preferencias y los valores están cada vez más dispersos.
Esto no significa, sin embargo, un mundo enteramente distinto al ya conocido. Estados Unidos aún continúa ejerciendo una enorme influencia en los asuntos mundiales. Más aún, la sociedad internacional funciona en un marco en donde el capitalismo está cada vez más globalizado, y la democracia y los derechos humanos buscan expandirse en el marco de una sociedad civil global. Los Brics no vienen a tirar por la borda estos arreglos, pero sí a traducirlos para acomodar sus intereses a las preferencias de los países prósperos de la órbita occidental. Hasta ahora hemos visto el ascenso del resto. Aún queda por ver el resto del ascenso.
El autor es director de las licenciaturas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés.

martes, 5 de mayo de 2015

Tormentas solares y desarrollo


Una tormenta solar provoca problemas en la Tierra. En las últimas 48 horas, el Sol lanzó 13 llamaradas que afectaron transmisiones radiales en Australia, China e India; advierten de riesgos para aviones. Una creciente actividad solar se registró en las últimas 48 horas, en la que el Sol lanzó un total de 13 llamaradas de gran intensidad generando consecuencias directas en su llegada a la Tierra. Concretamente, una de estas llamaradas es la segunda de mayor nivel con orientación general que se haya registrado en nuestro planeta en todo lo que va de ciclo solar con una escala de X5.4 (X es el nivel más alto), lo que duplica la intensidad de llamarada solar X2.2 de San Valentín (registrada en febrero de 2011) y casi alcanza la de nivel X6 que se produjo en agosto del mismo año. Según explicó el Observatorio del Clima Espacial de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés) este fenómeno provocó esta semana apagones de radio en Australia, China e India. Concretamente, la mancha solar 1429, que sigue rotando hacia la Tierra, produjo un apagón de radio sobre distintas áreas de esas zonas por la ionización en la atmósfera terrestre proveniente de la llamarada. Los expertos, han apuntado que habitualmente, suele tardar unos 8 minutos en alcanzar el planeta.

Ahora, se espera la llegada de una eyección de masa coronal emitida (CME, por sus siglas en inglés), que incidirá sobre la Tierra entre hoy y mañana con una previsión de tormenta geomagnética menor a moderada (niveles G1-G2). Mariano Ribas, encargado del área de Astronomía del Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, Galileo Galilei, había explicado en el último evento solar hace poco más de un mes, que el astro rey está entrando en su período de mayor actividad, que se da cada 11 años y que tendrá su pico máximo en 2014. "La corona solar es una especie de atmósfera externa del Sol que mediante llamaradas se desprende continuamente. Una vez por semana ocurren estas explosiones, pero en algunas ocasiones el fenómeno se dirige directamente a la Tierra", amplió Ribas, encargado del área en el Planetario donde se fotografían las manchas solares que originan estas tormentas.

"Gracias a la protección natural que cuenta nuestro planeta con la magnetósfera y la atmósfera, los efectos de una explosión solar no afectan la salud de las personas, animales o plantas, pero esta gran afluencia de partículas cargadas que golpea el campo magnético terrestre podría afectar los circuitos de los satélites en órbita, las señales de GPS, las comunicaciones de radio, telefonía y transformadores o redes eléctricas", explicó el experto. El fenómeno va a generar también grandes auroras boreales o eventualmente australes. Los especialistas en la agencia NOAA, también advirtieron de los peligros de la radiación para los equipos electrónicos como los transformadores o los satélites de comunicaciones. Inclusive, las tormentas solares suelen afectar el equipo instrumental de los aviones y la posible pérdida de la señal de radio para la orientación de la ruta aérea fijada y generar un peligroso desvío.

lunes, 23 de junio de 2014

Ni el petróleo ni las armas: el nuevo botín de guerra es el agua

Los jihadistas que avanzan hacia Bagdad ya controlan la mayoría de las obras hidráulicas, un trofeo muy codiciado. Por Luisa Corradini | LA NACION En su meteórico avance hacia Bagdad, los jihadistas del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) consiguieron adueñarse de un arma poderosa, mucho más necesaria que el petróleo, los tanques y los fusiles: el agua. Desde el 12 de junio, los islamistas radicales de Abu Bakr al-Baghdadi han ido tomando control de la mayoría de las obras hidráulicas construidas a lo largo del Tigris, como represas eléctricas y vastos embalses al norte de Mosul y Tikrit. Pocas semanas antes habían hecho lo mismo al entrar en Fallujah, situada a la vera del Éufrates. Hoy, el EIIL controla centenares de miles de metros cúbicos del llamado "oro azul" en Irak. En ese mismo momento, los habitantes de Sanaa salían masivamente a la calle a manifestar contra los cortes de agua. No sólo el abastecimiento de la capital de Yemen es víctima de los sabotajes perpetrados en el norte del país por grupos extremistas, sino que se convirtió en una de las ciudades más pobres en el preciado líquido, con menos de 120 metros cúbicos por habitante por año, diez veces menos que el promedio mundial. El acuífero del cual se alimenta podría desaparecer antes de 2025. Es verdad, la inminencia de las guerras del agua dividen a los expertos. Pero nadie niega su papel en la exacerbación de los conflictos, tanto entre países vecinos como dentro de las fronteras de una nación. Los terroristas parecen haber comprendido mejor que nadie el significado estratégico de ese recurso. Según un estudio de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 50 años, el agua podría convertirse en un bien más valioso que el petróleo. En la actualidad, 700 millones de personas en 43 países padecen alguna forma de penuria. Esa cifra podría alcanzar los 3000 millones, debido al calentamiento del planeta y el crecimiento demográfico. Guerra o no, un país que carece de agua no puede alimentar a su población ni desarrollarse. Tanto es así que el consumo de agua por habitante es considerado en la actualidad un indicador del desarrollo económico de un país. La situación no es reciente. Ya en 1503, Leonardo Da Vinci conspiraba con Maquiavelo para desviar el curso del Arno a fin de alejarlo de Pisa, ciudad con la cual Florencia, su tierra natal, estaba en guerra. Investigadores norteamericanos demostraron que, desde la Edad Media, los desórdenes sociales en África oriental coincidían con períodos de sequía. En las sociedades asiáticas, el agua siempre fue un instrumento de poder político: el orden social, las represiones y las crisis políticas dependían de los caprichos de la lluvia. Y las cosas no han cambiado. Hoy, los conflictos desencadenados por el agua son numerosos. Sobre todo en el norte y el sur de África, en Medio Oriente, en América Central, Canadá y en el oeste de Estados Unidos. En Medio Oriente existe una decena de focos de tensión. El periódico científico American Meteorological Society publicará en julio un estudio sobre las sequías que azotaron a Siria de 2006 a 2011, poco antes de la guerra civil. La falta de agua provocó catastróficas cosechas y una emigración rural que aumentó la desocupación urbana. El autor del artículo demuestra que los cambios climáticos no fueron la única causa: la construcción de represas en el nacimiento del Éufrates por parte de Turquía contribuyó a agravar la situación. Irak y Siria están, en efecto, a merced de Turquía, donde nacen el Tigris y el Éufrates, que alimentan a ambos países. Turquía utilizó sobre todo el Éufrates como arma contra sus vecinos, gracias a las numerosas represas que erigió en el curso superior y que le permiten regular el caudal. Otro caso en Medio Oriente es el de Egipto. Totalmente tributario del Nilo para su aprovisionamiento en agua desde la época de los faraones, el país debe compartirla con otros diez Estados de la cuenca de ese imponente río de 6700 kilómetros. En el caso de Qatar, sólo tiene actualmente el equivalente de dos días de agua potable de reserva y se ha fijado el objetivo de pasar a siete días para acoger el Mundial de 2022. Y mientras la mayoría de los gobiernos del planeta trata de asegurar el aprovisionamiento en agua de sus habitantes, enfrentando terrorismo, crisis económicas y cambios climáticos, el mundo de las finanzas ya cuenta con poderosos lobbies que defienden la idea de la privatización de los recursos disponibles. "Los mercados saben que, como el resto de las materias primas, el agua del futuro será tan escasa que habrá que tratarla como un metal precioso, y se preparan", afirma el especialista francés Fréderick Kaufman. "Detrás de ese concepto, reside la dramática idea de un mercado a término global del agua."

domingo, 25 de mayo de 2014

Dónde queda el Primer Mundo?


A medida que las crisis económicas y la desprotección estatal van minando la calidad de vida de los países hasta ahora considerados desarrollados, la equidad, la tolerancia a la diversidad, la felicidad, la estabilidad política y una educación de calidad colocan en los primeros lugares del listado de naciones modelo a Nueva Zelanda, Canadá, Noruega, Finlandia y Australia. Retrato de un planeta en el que el norte parece estar por todas partes. Por Hinde Pomeraniec  | Para LA NACION

Mafalda está en su cama, bajo las frazadas. No parece tener ánimo para levantarse. Entonces, lanza su discurso al aire: "Buen día, ¿qué mundo tenemos hoy: el primero, el segundo o el tercero? No, esperen. Mejor vayan a echar un vistazo, y si hay libertad, justicia y esas cosas, me despiertan, sea el número de mundo que sea, ¿estamos?". Al igual que Mafalda hace más de cuarenta años, la mayoría de las personas nos preguntamos dónde queda ese lugar en el mundo en donde las cosas funcionan y la gente vive feliz, en un marco de equidad y justicia. En donde las oportunidades florecen y sus habitantes, más allá de sus ideas, tiran para un mismo lado y logran transformar esa cohesión social en crecimiento económico. En donde la educación y la salud son bienes esenciales y las minorías son respetadas. Y en donde el Estado es ese árbitro que asegura la equidad y los derechos de todos, y para eso regula, pero sin avasallar la intimidad ni vulnerar las libertades individuales.

A lo largo de la historia, ese mundo feliz o ideal tuvo diversos referentes. En el momento en que Mafalda no podía salir de la cama, la Guerra Fría promovía los conceptos de Primer Mundo y Tercer Mundo. A casi 25 años de la caída del Muro de Berlín, esos conceptos están desgastados y el modelo al que miran todos ya no es el mismo. El fundamentalismo capitalista también tuvo su caída del Muro con la crisis financiera y económica iniciada en 2008 y cuando se piensa en desarrollo, las aspiraciones y los índices ahora señalan hacia Canadá, Nueva Zelanda o algunos países del norte de Europa, como Finlandia o Noruega, que publicaciones como The Economist ya llaman "el próximo supermodelo". Es más, por estos días, Estados Unidos ya no parece ser modelo ni siquiera para los propios norteamericanos, quienes atraviesan una etapa de reflexión sombría acerca de sus deudas internas y de lo que muchos califican ya como "escandalosa inequidad".

"El fin de la Guerra Fría y el aceleramiento de los procesos globales de los 90 borraron un montón de fronteras convencionales y divisiones clásicas como Este-Oeste, Primero y Tercer Mundo y muchas categorías dejaron de tener sentido. Hoy, hay otro modo de aproximarse a lo que se considera un mejor modo de vida en algunos pocos países que siguen reuniendo condiciones del viejo Estado de bienestar", explica Juan Gabriel Tokatlian, director del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Di Tella. "Países que eran grandes referentes, como Holanda, Francia, Italia o Gran Bretaña, se han ido desdibujando; sus Estados de bienestar fueron desmantelados en los últimos años como producto de las graves crisis. Hay menos Estado y graves problemas en salud y educación. Sólo quedan pequeños nichos en el mundo nórdico, fundamentalmente Noruega y Finlandia."

Para el sociólogo Gabriel Puricelli, del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP), ese paradigma del Estado de bienestar y respeto por las libertades individuales que viene crujiendo en tantos países y aparece ahora tan valorado "le debe mucho al consenso socialdemócrata de los años de la posguerra. Se perfeccionó con los movimientos sociales, lo que lo llevó a construir un paradigma más contemporáneo, pero no puede explicarse sin aquel consenso social que nació luego de la Segunda Guerra". 

"No somos los número 1"

 Hace algunas semanas, el columnista de The New York Times Nicolas Kristof lagrimeaba ante la evidencia. "No somos los N° 1", se llamaba su nota, en la que daba cuenta de que las cosas no son como en los tiempos en que su país era visto, fronteras adentro y afuera, como el más rico, poderoso y bendecido de la tierra. Kristof repasaba los datos que arrojó un exhaustivo relevamiento conocido como Social Progress Index, un estudio (curiosamente dirigido por un republicano) de 132 países, similar a los que hace Naciones Unidas en materia de necesidades básicas, bienestar y oportunidades, y que incluye instancias como acceso a la salud, la vivienda y la educación, como también seguridad personal y respeto por los derechos humanos y el medio ambiente ( http://www.socialprogressimperative.org/data/spi ).

En ese estudio, Estados Unidos se ubica en el puesto 16, ya sorprendente de por sí, pero en algunos ítems como salud queda relegado al 70, al 31 en seguridad y al 39 en educación básica. Las cifras son contundentes: el puesto en el rubro comunicaciones es el 23: sí, señor, en el país de Silicon Valley, uno de cada cinco estadounidenses no tiene acceso a Internet. Nueva Zelanda, Suiza, Islandia y Holanda ocupan los primeros puestos del Social Progress Index. Noruega ocupa el quinto y le siguen Suecia, Canadá, Finlandia y Dinamarca. La Argentina está en el puesto 58. Estas cifras coinciden con lo que puede leerse en los medios mainstream de países desarrollados en crisis, en los que abundan historias sobre la riqueza petrolera y la austeridad noruega, la salida de Islandia del abismo financiero, las notables escuelas finlandesas y la igualdad de género en Suecia. Junto con el ascenso de estos nuevos "milagros", está el abrumado lamento de los ángeles caídos del mapa ideal.

"En Estados Unidos hoy hay 46 millones de pobres: más de una Argentina de pobres adentro; los indicadores son malos, la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando", detalla Federico Merke, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés, quien entiende también que el concepto de Primer Mundo está "desdibujado" y prefiere pensar esas categorías como "relacionales", es decir, un país puede ser Primer Mundo en relación con otro y así también un país primermundista supuestamente puede albergar un Tercer Mundo, algo que se hizo explícito en 2005 durante la catástrofe del huracán Katrina, cuando los estados más pobres del sur de Estados Unidos quedaron a la deriva ante las escandalizadas cámaras de televisión, que transmitían imágenes más propias de Ruanda que de la primera potencia mundial. Por estos días, abundan las malas noticias para los estadounidenses, ya que una investigación determinó que la clase media norteamericana ya no es la más rica en el mundo, sino que se ve superada por la canadiense y también por la de algunos países europeos, pese a que los estadounidenses trabajan en promedio varias horas más por semana. Canadá, precisamente, es uno de los países con mejores registros de desarrollo humano y aparece con frecuencia en el imaginario de los que sueñan con vivir en un país previsible en su oferta de bienestar y pensado para todos. Todavía resuenan las palabras del ex embajador de Canadá Yves Gagnon, cuando en su discurso de despedida se mostró orgulloso por el hecho de que los medios se ocupan poco de su país. Como ejemplo, citó que durante los años de su estadía en la Argentina, en Canadá habían caído tres gobiernos y, sin embargo, nada de eso había sido noticia en los diarios.

El sueño americano implosiona con datos obscenos. Mientras el presidente Obama no consigue apoyo para poder financiar la universalidad del prejardín de infantes, el 1% más alto de la pirámide gana más que todo el resto y ya lo empiezan a ver con malos ojos incluso los propios impulsores de la meritocracia. El Nobel Joseph Stiglitz colabora derribando mitos al señalar en sus discursos que no sólo la inequidad va en aumento, sino que incluso la igualdad de oportunidades -el mayor de los valores para esa sociedad- no es una realidad en Estados Unidos.  

Regreso al centro

El economista y escritor chileno Sebastián Edwards tiene la experiencia para intentar una disección de los problemas que hoy enfrenta ese país, ya que vive allí hace muchos años. Cuando habla de desarrollo, Edwards prefiere la categoría de "modernidad" en lugar de Primer Mundo. "Estados Unidos es un país capitalista y moderno, lleno de contradicciones, con un enorme respeto por los individuos y las minorías y con un nivel creciente de desigualdad? una contradicción total", dice. "Entre las cosas buenas: tiene un presidente negro, una latina de origen pobre en la Corte Suprema, un negro también de origen pobre en la Corte, las mejores universidades del mundo y enorme respeto por la libertad de prensa. Cosas malas: un montón de pobres, una distribución del ingreso que empeora, fanatismo religioso en muchos estados, invasión de países sin razón... De todos modos, lo importante es que los excesos en Estados Unidos tienden a corregirse y el país vuelve al centro moral y político. Sucedió con Roosevelt (con los dos), con Kennedy y Johnson, con Clinton. Mira a Thomas Piketty: su libro había pasado sin pena ni gloria en Francia... aquí se transformó en una superestrella y va a tener una influencia colosal. Nada de esto pasa en Francia, donde no hay ni negros ni magrebíes en la Corte Suprema y apenas si los hay en el Parlamento."

La inequidad es el signo de los tiempos o al menos es el tema sobre el cual gira la preocupación de políticos e intelectuales. En el caso de Europa, señala Tokatlian, la desigualdad en términos del ingreso es la mayor desde los años 70. "La India y China resolvieron muchísimo para millones de habitantes, pero siguen siendo dos sociedades profundamente inequitativas. América latina sigue siendo la región más desigual", explica y trata de encontrar la llave del éxito de países como Noruega y Finlandia. "Demográficamente pequeños, el secreto parece residir en que la brecha entre ricos y pobres allí es mucho menor, hay gran cohesión social y aparecen como arcas de Noé en donde todos se sienten parte de un proyecto", sintetiza. Interesante resulta la mirada de un sociólogo argentino radicado en Noruega. "Los países escandinavos tienen altos niveles de educación y desarrollo humano. Sin embargo, esos niveles no son muy distintos de los de las clases medias urbanas latinoamericanas", asegura Fabián Mosenson, docente de la Universidad de Oslo. Y agrega: "Si el nivel de educación se mide en graduados por habitantes, van primeros. Pero lo que se conoce menos es el contenido de esa formación. Y, en ese sentido, en humanidades, el típico producto de la cafetería de Puan o de Marcelo T. de Alvear no tiene mucho que envidiar a un graduado de la Universidad de Oslo o la de Estocolmo. Sí son más envidiables las instalaciones y los recursos financieros y económicos públicos".

Mosenson habla de lo público, y ahí aparecen entonces otros conceptos clave, el de Estado y el de la equidad. "Lo que todos pueden apreciar, sobre todo los que venimos de países como los nuestros, es la enorme diferencia de la relación del Estado con los ciudadanos y de la percepción que los ciudadanos tienen del Estado. No hay favores ni conocidos ni amigos para acelerar un trámite. En las cárceles, a los internos se los considera seres humanos y así son tratados. Los medios de transporte funcionan. La frase del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro -«Un país desarrollado no es un lugar donde los pobres tienen coches, sino uno donde los ricos usan transporte público»- es rigurosamente cierta. Al mismo tiempo, las clases acomodadas hacen muchas más tareas domésticas que sus pares latinoamericanos. No es raro encontrarse con el ministro de Economía haciendo las compras. Tampoco está bien visto contratar personal doméstico." El sociólogo es bastante crítico en relación con la mirada que asegura que los países nórdicos son ejemplos de armonía e integración social. "Salvo Canadá o Nueva Zelanda, el resto de los países que «ranquean» alto en los índices de desarrollo humano fueron sociedades de emigración", explica. "Hay casi cinco millones de descendientes de noruegos en Estados Unidos, casi la misma población que Noruega tiene hoy. Esto significa que los que se quedaron son tal vez los menos aventureros. Con esto se construye una sociedad homogénea y conservadora. Lo positivo es el alto grado de integración social. Pero también puede ser problemático: no hay demasiada ductilidad para lidiar con la diferencia, y por eso se puede observar una tendencia a la guetificación en barrios «étnicos» y educación semisegregada", concluye.

Nos lo decimos hace mucho, pero insistimos: aunque no existe el mundo ideal, el deseo siempre va detrás de lo que falta. En general, las cifras indican que la pobreza mundial se reduce, pero, sin embargo, ahora que todo lo vemos, pareciera que cada vez hay más pobres cuando lo que hay es cada vez mayores diferencias entre los que más y menos tienen. Mientras los índices que miden la felicidad ubican a países no desarrollados entre los que lideran el ranking, las embajadas más visitadas en todo el mundo por personas que buscan emigrar de una mala realidad económica en sus países de origen son otras, en general, siempre los mismas. Y es que ahí se va en busca de trabajo más que de sonrisas. Es Merke quien recuerda la "paradoja de Easterlin", el economista norteamericano cuyo discutido hallazgo fue que no existe relación lineal entre mayores ingresos y la felicidad: "La gente se acostumbra a lo que tiene; quien gana la lotería, en diez años se acostumbró y ya es otra cosa", explica.

Quien sube un escalón quiere subir otro. Es aquel concepto del teórico italiano Norberto Bobbio, el "mínimo civilizatorio", lo que se pone en juego, aquel reclamo que hacen los ciudadanos a las instituciones bajo el imperio de sus necesidades, que, naturalmente, van cambiando. Y están las secretas aspiraciones que siempre impone el deseo ante lo que nos falta. Por ejemplo, el dinero. Por ejemplo, la ilusión...