martes, 6 de octubre de 2015

Acuerdo de Asociación Transpacífico


WASHINGTON.- Las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico han enfrentado a los gobiernos de los 12 países firmantes con sindicatos, organizaciones ambientalistas y grupos que reivindican el acceso a medicamentos más baratos frente al poder de las grandes corporaciones.

¿Qué es el TPP?

Conocido como TPP (Trans-Pacific Partnership), el acuerdo establece un nuevo marco de libre comercio entre una docena de países de la región, liderados por Estados Unidos y Japón. Las otras naciones implicadas son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Todos ellos acordaron ayer un nuevo marco arancelario que afecta a varias industrias, como la farmacéutica, la automovilística y la textil, y que establece algunas de las normas laborales y regulaciones medioambientales más ambiciosas hasta ahora.

¿Cuál es la relevancia del pacto?

Se trata del acuerdo regional más amplio de la historia, que une bajo un mismo mercado al 40% de la economía de bienes mundial. El TPP representa el pacto más importante desde 1993, cuando Estados Unidos, Canadá y México firmaron el Tratado Norteamericano de Libre Comercio. Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur empezaron a negociar a comienzos de este siglo, y en 2008 se unió Estados Unidos. Para Barack Obama se trató de una prioridad de su mandato con el objetivo de proteger los intereses del país en la región.

¿Geopolítica o economía?

Pese a que todas las líneas del acuerdo afectan a intercambios comerciales, también tiene importantes consecuencias políticas a escala internacional. Estados Unidos ha perseguido el acuerdo con el objetivo de frenar el poder de China en la región. Obama aseguró ayer que cuando el 95% de los posibles consumidores de Estados Unidos viven en el extranjero "no tiene sentido que China escriba las reglas comerciales". El TPP abre las puertas de nuevos mercados a los productos made in America.

¿Por qué es polémico?

Tras más de cinco años de negociaciones secretas, el TPP ayuda a reducir impuestos en unos 18.000 productos de Estados Unidos en el resto de países, por lo que para los fabricantes estadounidenses será más fácil competir en el extranjero. Además, Washington ha impuesto un nuevo plazo en la exclusividad de las fórmulas empleadas para crear medicamentos para tratar enfermedades como el cáncer. Los detractores del acuerdo aseguran que si se amplían los plazos de exclusividad subirán los costos de producción y dejarán los tratamientos fuera del alcance de los ciudadanos en las naciones más pobres.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Aprender de Brasil


En este siglo XXI una nación no puede asegurar su crecimiento económico y desarrollo tecnológico sin una significativa graduación universitaria de su población. Por eso es importante reconocer que existe una gran diferencia en nuestra realidad universitaria cuando se la compara con muchos otros países, por ejemplo Brasil.
No existe aquí, ni se piensa implementar porque luce como “restrictivo”, un sistema nacional unificado de ingreso a la universidad como en Brasil, o en países tan diversos como China, Israel, Cuba, Alemania, Corea, Ecuador, Francia (desde la época de Napoleón) y muchos otros países como Finlandia, Irlanda, Polonia, Rusia, Hungría, Holanda, Australia, Suiza, Italia, Colombia y Chile. 
En Brasil existe el ENEM (Examen Nacional de Enseñanza Media), cuya aprobación permite el ingreso a la universidad y además, facilita el otorgamiento de becas a alumnos humildes que hayan obtenido buenos puntajes.
Son muchos los que creen que con este examen “restrictivo”, Brasil debería estar rezagado en su graduación comparado con nosotros, que no aplicamos exámenes nacionales previos al ingreso a la universidad. Por eso es útil realizar una comparación entre ambos países.
(I) Brasil tiene, en proporción a la población, un 73 % más de graduados universitarios que nosotros. En el 2013 nosotros tuvimos 118 mil graduados y Brasil 991 mil. 
(II) La explicación de esta diferencia es simple: ellos gradúan 55 de cada 100 ingresantes y nosotros apenas 34. Nuestra deserción estudiantil es muy alta, ya que alcanza al 58 por ciento en las universidades privadas y a un 69 por ciento en las estatales. 
(III) A pesar del carácter “restrictivo” del ENEM Brasil viene aumentando su graduación más rápidamente que nosotros, aunque aquí es más fácil ingresar a una carrera universitaria que en Brasil. En el 2003 nosotros graduamos 76 mil universitarios, en el 2013 teníamos 118 mil o sea un 55 por ciento más. Pero en este mismo periodo Brasil incremento su graduación mucho más: 86 por ciento.
El próximo sábado 24 y domingo 25 de octubre serán jornadas muy distintas en Argentina y Brasil, ya que en estos dos días casi 8 millones de jóvenes brasileños se presentaran en 2000 ciudades a rendir el ENEM.
Esto quiere decir, estimado lector, que mientras usted está leyendo esta nota, hay millones de adolescentes brasileños estudiando intensamente para rendir un exigente examen escrito de diez horas, o sea que están fortaleciendo su preparación en las asignaturas básicas de la escuela secundaria. Nada de eso ocurre aquí.
Con frecuencia se presenta el argumento que estos sistemas, como el ENEM, son restrictivos y excluyentes, ya que dificultan el ingreso a la universidad y por lo tanto es conveniente optar por regímenes de ingresos más inclusivos como los nuestros, aunque no estimulen el estudio por parte de los alumnos secundarios.
Es un argumento fuerte para quienes aspiran a una sociedad con igualdad de oportunidades, pero la realidad lamentablemente está lejos de confirmar esta argumentación, ya que a pesar del ENEM, Brasil gradúa más universitarios que nosotros porque la deserción estudiantil en sus universidades, justamente gracias a la mejor preparación previa al ingreso es inferior a la nuestra.
Es difícil avanzar en este siglo de la ciencia y la tecnología sin una significativa graduación universitaria de calidad, por eso nos podemos -y debemos- plantear la siguiente pregunta:
¿Quién se preocupa más por el futuro de los adolescentes, las autoridades brasileñas o las argentinas, que no estimulan la dedicación al estudio de los adolescentes para mejorar su futura graduación universitaria? 
La aplicación de estos exámenes al finalizar el secundario, no solo en Brasil sino en muchísimos otros países, de por sí no resuelve mágicamente todos los problemas del ciclo secundario — universitario, pero no aplicarlos agrava la situación. 
Un fin de semana muy diferente en Brasil y Argentina es el preludio de dos futuros distintos, pero los jóvenes no son los responsables de esto, ya que son los adultos quienes determinan la política educativa. 
Si seguimos como hasta ahora, seguiremos comprometiendo el futuro de nuestros adolescentes, ya que no adoptamos las medidas necesarias para fortalecer el proceso educativo durante el nivel secundario, algo que configura un requisito esencial e indispensable para tener una educación universitaria más inclusiva y de mayor calidad. 
Alieto Guadagni. Ex secretario de Energía. Miembro de la Academia Nacional de Educación

lunes, 11 de mayo de 2015

La batalla de los BRICs. El resto del mundo no se rinde

Aunque se citan con frecuencia sus dificultades económicas y sus conflictos políticos, Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, hace años la promesa de un mundo reconfigurado, obligan a afinar los análisis: si bien los Brics no revolucionaron el orden conocido, en buena medida lograron traducirlo a sus intereses. Por   | Para LA NACION

Si en 2001, cuando se acuñó la sigla, eran el signo de una reconfiguración global del poder y de la emergencia de un nuevo orden internacional, los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) concentran hoy las miradas desilusionadas de muchos inversores y analistas globales. Se citan sus desafíos económicos internos, la disminución de la velocidad de su crecimiento, su volatilidad y sus conflictos políticos. Se señala a otros países -Turquía, Indonesia, Nigeria, México, entre ellos- como las nuevas promesas emergentes.
Sin embargo, los Brics -que concentran más del 20% de la actividad económica mundial y casi la mitad de la población del planeta- son países tan diversos en sus perfiles económicos, geopolíticos, estratégicos y culturales como similares en un logro nada menor: haberse convertido en un espacio de contestación y experimentación política y económica que desafía tanto al antiguo clivaje Norte-Sur como a quienes se ilusionaban con una asociación estratégica que los Brics parecen lejos de haber logrado. A simple vista, los países que conforman el grupo Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) no parecen tener mucho en común. El producto bruto de China es de lejos superior al producto combinado de los otros cuatro países. El caso extremo es Sudáfrica, con un PBI que es apenas el 3% del PBI chino y su presencia en el grupo se explica más por la geografía que por el volumen.
Los perfiles económicos también son ciertamente distintos. China lidera el comercio de manufacturas; la India se enfoca en los servicios, y Rusia y Brasil exportan principalmente productos primarios. En términos geopolíticos, Rusia es una superpotencia declinante, mientras que China es una potencia en ascenso. El gasto militar chino es casi tres veces el gasto ruso y unas treinta veces el gasto sudafricano.
En el plano político, Brasil, la India y Sudáfrica son democracias, con sus más y sus menos, y tienen poco que ver con regímenes autoritarios competitivos, como el ruso, o autoritarios burocráticos, como el chino. En términos estratégicos, Rusia, China y la India poseen arsenales nucleares. Sudáfrica los tuvo y se deshizo de ellos. Brasil exploró la posibilidad tiempo atrás, pero nunca avanzó en esa dirección. Finalmente, Rusia y China gozan del poder de veto que les da su lugar permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Brasil, la India y Sudáfrica aspiran a sentarse a esa mesa chica, sin mucho entusiasmo del lado chino o ruso.
Lo interesante del caso es que a pesar de esta diversidad, los cinco países han logrado establecer importantes acuerdos, como el Banco de Desarrollo o el fondo de reservas, y se han posicionado como la cara visible de una sociedad internacional en transformación.
Así las cosas, los Brics tienen más cosas en común de las que imaginamos. A nivel global, para comenzar, ninguno de los cinco juega a desafiar abiertamente el poder de Estados Unidos. Articulando ideología y pragmatismo, combinan instancias de cooperación, oposición y distanciamiento según sea el caso. Y tiene sentido. Son países que aún necesitan crecer y modernizarse, con mucha deuda social interna, y por lo tanto están más preocupados por el crecimiento interno que por ocupar el puesto número uno en la jerarquía de la política internacional.
A nivel regional, los cinco países buscan ejercer el liderazgo, aunque todos ellos con resultados moderados marcados por una brecha considerable entre expectativas y realizaciones. Esto no impide, claro, que se presenten ante el mundo como potencias regionales, o como líderes, aunque sin muchos liderados. Y las potencias regionales buscan algo muy concreto y es evitar la intromisión de potencias extrarregionales en lo que consideran su vecindario natural.
En el plano económico, se trata de países que experimentaron altos niveles de crecimiento y, por lo tanto, no sólo son poderes emergentes, sino también economías emergentes con clases medias en ascenso. Es verdad, la economía los ha golpeado fuertemente, en particular a Rusia y a Brasil, pero una lectura economicista de los Brics debería recordar que estos cinco países representan más del 20% de la actividad económica y casi la mitad de la población mundiales.
Sin ideologías que vender
En el plano ideológico, también tienen algo en común y es que ninguno tiene una ideología que vender al mundo. El desarrollismo brasileño, el excepcionalismo chino o el nacionalismo ruso son productos demasiado endógenos como para seducir a potenciales seguidores. En otras palabras, el poder blando de estos países, quizá con la excepción de Brasil, es aún un recurso poco desarrollado. No teniendo ideología que vender, sin embargo, tampoco están dispuestos a abrazar ciegamente las ideas y prácticas de la constelación occidental. En este sentido, los cinco países despliegan un importante apego a la soberanía, a la no intervención, al cultivo de las diferencias y a la idea de un Estado fuerte con una amplia participación en la vida económica del país.
Los cinco miembros del grupo serán capitalistas, pero cada uno gobierna el capitalismo de modos bastante distintos y cada uno, a su manera, resiste las presiones externas por más cambios internos. Siendo así, el malestar de los Brics con el statu quo no es sorpresa. El peso que poseen en el FMI alcanza, en conjunto, el 11%, cuando su actividad económica duplica ese porcentaje. El voto de Bélgica y Holanda en el FMI, sumados, supera al voto de China. Esto explica por qué estos países han buscado establecer sus propios mecanismos financieros. Y explica, también, por qué América latina se financia más con créditos chinos que con créditos del BID y del Banco Mundial juntos. Finalmente, Brasil, China, la India o Rusia se han convertido en actores de veto. Podrán no imponer sus preferencias, pero tienen el poder para bloquear iniciativas que no son de su agrado.
Sumando estos elementos, encontramos que el grupo Brics no es interesante como marca o asociación estratégica, la cual aún exhibe importantes déficits de acción colectiva. Su relevancia se debe a que son expresión de un fenómeno más extenso que tiene que ver con "el ascenso del resto", como suele definirse a este proceso. Así, los Brics resitúan el sur global, no como un espacio de coordinación estratégica, pero sí como un espacio de contestación y experimentación en una sociedad internacional en donde el poder, las preferencias y los valores están cada vez más dispersos.
Esto no significa, sin embargo, un mundo enteramente distinto al ya conocido. Estados Unidos aún continúa ejerciendo una enorme influencia en los asuntos mundiales. Más aún, la sociedad internacional funciona en un marco en donde el capitalismo está cada vez más globalizado, y la democracia y los derechos humanos buscan expandirse en el marco de una sociedad civil global. Los Brics no vienen a tirar por la borda estos arreglos, pero sí a traducirlos para acomodar sus intereses a las preferencias de los países prósperos de la órbita occidental. Hasta ahora hemos visto el ascenso del resto. Aún queda por ver el resto del ascenso.
El autor es director de las licenciaturas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés.

martes, 5 de mayo de 2015

Tormentas solares y desarrollo


Una tormenta solar provoca problemas en la Tierra. En las últimas 48 horas, el Sol lanzó 13 llamaradas que afectaron transmisiones radiales en Australia, China e India; advierten de riesgos para aviones. Una creciente actividad solar se registró en las últimas 48 horas, en la que el Sol lanzó un total de 13 llamaradas de gran intensidad generando consecuencias directas en su llegada a la Tierra. Concretamente, una de estas llamaradas es la segunda de mayor nivel con orientación general que se haya registrado en nuestro planeta en todo lo que va de ciclo solar con una escala de X5.4 (X es el nivel más alto), lo que duplica la intensidad de llamarada solar X2.2 de San Valentín (registrada en febrero de 2011) y casi alcanza la de nivel X6 que se produjo en agosto del mismo año. Según explicó el Observatorio del Clima Espacial de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés) este fenómeno provocó esta semana apagones de radio en Australia, China e India. Concretamente, la mancha solar 1429, que sigue rotando hacia la Tierra, produjo un apagón de radio sobre distintas áreas de esas zonas por la ionización en la atmósfera terrestre proveniente de la llamarada. Los expertos, han apuntado que habitualmente, suele tardar unos 8 minutos en alcanzar el planeta.

Ahora, se espera la llegada de una eyección de masa coronal emitida (CME, por sus siglas en inglés), que incidirá sobre la Tierra entre hoy y mañana con una previsión de tormenta geomagnética menor a moderada (niveles G1-G2). Mariano Ribas, encargado del área de Astronomía del Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, Galileo Galilei, había explicado en el último evento solar hace poco más de un mes, que el astro rey está entrando en su período de mayor actividad, que se da cada 11 años y que tendrá su pico máximo en 2014. "La corona solar es una especie de atmósfera externa del Sol que mediante llamaradas se desprende continuamente. Una vez por semana ocurren estas explosiones, pero en algunas ocasiones el fenómeno se dirige directamente a la Tierra", amplió Ribas, encargado del área en el Planetario donde se fotografían las manchas solares que originan estas tormentas.

"Gracias a la protección natural que cuenta nuestro planeta con la magnetósfera y la atmósfera, los efectos de una explosión solar no afectan la salud de las personas, animales o plantas, pero esta gran afluencia de partículas cargadas que golpea el campo magnético terrestre podría afectar los circuitos de los satélites en órbita, las señales de GPS, las comunicaciones de radio, telefonía y transformadores o redes eléctricas", explicó el experto. El fenómeno va a generar también grandes auroras boreales o eventualmente australes. Los especialistas en la agencia NOAA, también advirtieron de los peligros de la radiación para los equipos electrónicos como los transformadores o los satélites de comunicaciones. Inclusive, las tormentas solares suelen afectar el equipo instrumental de los aviones y la posible pérdida de la señal de radio para la orientación de la ruta aérea fijada y generar un peligroso desvío.