lunes, 1 de noviembre de 2010

Factores externos aceleran la inflación argentina

Alertan sobre nuevas subas en los alimentos provocadas por el alza internacional de las commodities.
Alfredo Sainz. LA NACION

El frente internacional vuelve a traer malas noticias en materia de inflación. Los economistas advierten que la suba sostenida en el valor de los granos, de la que se beneficia el país por el alza de las exportaciones, también tendrá un impacto directo en los precios de los alimentos locales. El fenómeno tiene más de un punto de contacto con lo que pasó a principios de 2008, cuando se produjo un fuerte aumento en la cotización de los granos y el resto de las commodities agrícolas, aunque para la Argentina la situación es más delicada porque el país parte con una inflación de base mucho más alta que la que tenía hace casi tres años.
En el último semestre, los precios internacionales de alimentos e insumos de primera necesidad básicos, como el trigo, el maíz, el arroz o el azúcar, registraron subas acumuladas superiores al 45 por ciento, impulsadas no sólo por la mayor demanda de China y la India, sino también por factores climáticos y una sucesión de inundaciones y sequías.
A nivel local, las subas de precios son lideradas por la carne, que sólo en el último mes registró un alza superior al 10%, aunque en este caso el motor de los aumentos no hay que buscarlo en el exterior, sino fronteras adentro, en la pronunciada caída del stock ganadero (ver aparte).
"La aceleración de la inflación en alimentos es un fenómeno mundial, aunque el problema es que en la Argentina viene montada sobre niveles mucho más altos que en el resto de los países", advirtió a LA NACION Marina Dal Poggetto, economista del estudio Bein, que informó para el mes que acaba de terminar una inflación por encima del 2%, impulsada básicamente por los alimentos.
Antecedente
En la misma línea, el economista Camilo Tiscornia estimó que el costo de vida de octubre cerró en 2,2%, con un fuerte componente alimenticio. "Según nuestra medición, los alimentos en octubre tuvieron un aumento promedio del 3%, lo que implica una aceleración muy marcada frente al 2% de septiembre, que de por sí ya era un número muy alto", señaló.
El temor a una aceleración de la inflación por factores externos, además, toma otra dimensión si se tiene en cuenta que la suba en el precio internacional de los alimentos fue el disparador de la decisión del entonces incipiente gobierno de Cristina Kirchner de imponer un sistema de retenciones móviles, que derivó en el conflicto con el campo.
"La suba persistente en las cotizaciones de productos agrícolas, especialmente trigo y maíz, podría presionar aún más sobre la inflación doméstica, motivando intervenciones adicionales del Gobierno en el comercio exterior", alertó Ecolatina, la consultora fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, en su último informe.
Hasta el mismo Banco Central advirtió sobre el nuevo escenario internacional. "En lo que resta del año, las nuevas subas de las materias primas en los mercados mundiales podrían generar más presión sobre los precios de los alimentos", señaló la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont, en el informe trimestral publicado el último jueves.
Los pronósticos para 2011 tampoco son demasiado optimistas. Más allá del nuevo escenario que se abre con la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, la mayoría de las previsiones de los economistas hablan de una inflación para el año próximo en torno al 30 por ciento. "Si el Banco Central mantiene la misma estrategia, lo cual en un año electoral no es raro, estará arriba de 30 por ciento", advirtió, hace unos días, el economista Aldo Abram.
"Este año terminará con una inflación en torno al 27%, y si el Gobierno mantiene la política expansiva del gasto, no sería extraño que en 2011 la suba llegue al 30%", explicó Tiscornia.
La crisis alimentaria de 2008 generó la aparición de un término nuevo: agflation , que combina agricultura con inflación. La agflation se puede definir como un aumento en los precios de los alimentos provocado no sólo por el incremento de la demanda para consumo humano, sino también por el uso de los granos como alternativa energética al petróleo.
El consuelo que le queda a la Argentina es que las subas de las commodities agrícolas tienen un efecto doble sobre la economía. Por un lado, contribuyen a acelerar un proceso inflacionario que es autónomo de los vaivenes de los precios internacionales, pero, por el otro, juegan un papel clave en el sostenimiento de las cuentas fiscales, vía las retenciones a las exportaciones.
En este punto, la Argentina se diferencia de la inmensa mayoría de los países del mundo que sólo sufren las consecuencias negativas de una eventual nueva crisis internacional, ya que, al no ser grandes productores de alimentos, se ven obligados a pagarlos cada vez más caros y no reciben ningún beneficio vía balanza comercial o fiscal.

martes, 26 de octubre de 2010

Argentina en el ranking de corrupción

Argentina nuevamente reprueba examen sobre corrupción
El país reprobó nuevamente en la encuesta mundial sobre corrupción 2010 elaborada por la ONG Transparencia Internacional (AI).
BUENOS AIRES, oct. 26 (UPI) -- El país reprobó nuevamente en la encuesta mundial sobre corrupción 2010 elaborada por la ONG Transparencia Internacional (AI).
El Índice de la Percepción de la Corrupción (IPC), reveló que por quinto año consecutivo la Argentina sacó una mala nota. Quedó en la posición 105 sobre 178 países investigados, consignó el diario Clarín, y añadió que el ranking ubicó al país junto a Argelia, Kazastán, Moldavia y Senegal
El director ejecutivo de Poder Ciudadano, Hernán Charosky, recordó al tabloide que Argentina había tenido una mejoría en ese índice pero que en los últimos años se empezó a retroceder y a no tomar medidas públicas de lucha contra la corrupción. Además, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, cada vez rechaza más pedidos de acceso a la información pública en base al decreto 1172 con la excusa de que se trata de datos personales, remarcó.
La Nación completó que por encima se encuentran Chile (puesto 21), Uruguay (24), Brasil (69), Colombia (78), Marruecos (85) o Egipto (98), si se quieren poner ejemplos cercanos o lejanos, y citó también a Charosky quien resumió está claro que el Gobierno mostró que no tiene interés en luchar contra la corrupción y que éste no es su tema prioritario.

Opinión del gurú Roubini sobre Argentina

Conferencia de Roubini en el Hotel Hilton
La Argentina se encuentra entre los países con “políticas menos amistosas para los mercados”, junto con Bolivia, Venezuela y Ecuador. Los capitales que se dirigen hoy hacia los emergentes no están ingresando hoy al país como podrían, porque es considerado “políticamente más riesgoso, más allá de que sea cierto o no”. La inflación está “desenfrenada” , y si el Gobierno no ajusta su política fiscal y monetaria el país perderá competitividad y dejará de crecer a tasas chinas .
En estos duros términos sobre el cuadro local se refirió ayer el economista y profesor de la Universidad de Stern en Nueva York, Nouriel Roubini, que saltó a la fama por haber anticipado la crisis financiera mundial que aún no culmina y hoy es uno de los más críticos de la recuperación global .
Invitado a participar de una conferencia por la Universidad Di Tella , sorprendió ayer con duros cuestionamientos hacia la política económica oficial . Y llamó más todavía la atención porque Roubini es uno de los pocos economistas internacionales a los que el matrimonio Kirchner solía consultar: no pertenece a la linea de los de los Chicago Boys y es considerado heterodoxo .
Para Roubini, el crecimiento hoy en la Argentina es “artificial” , desde el punto de vista de que hay un “exceso de estímulo a la demanda”, debido a que se aplica una politica monetaria y fiscal expansivas, y esto está provocando inflación, que podría rondar 30% en el 2011, dijo, ante una pregunta de Clarín . La “inflación excesiva”, analizó Roubini, atenta contra el tipo de cambio real. Es así que el peso (en términos reales) se terminará apreciando y por lo tanto se limará la competitividad. En consecuencia, continuó, habrá “nubarrones” en el crecimiento , que se desacelerará, ayudado por el contexto externo en el que se prevé una pérdida de velocidad de la recuperación mundial.
El razonamiento de Roubini es el siguiente: si el tipo de cambio se mantiene nominalmente estable, como está ocurriendo hoy, cerca de los $4, y continúa acelerándose la inflación, se erosionan los esfuerzos del Gobierno por ser un país competitivo . En este sentido, economistas locales pronosticaron en distintos foros que hacia mediados del año próximo el tipo de cambio real se acercaría a los niveles del 1 a 1 de la convertibilidad .
Sobre el efecto del contexto internacional, Roubini explicó que la lenta recuperación de los Estados Unidos y los problemas macroeconómicos en Europa tornan disponible una alta liquidez para los mercados de commodities, el oro y los emergentes, principalmente Asia . Brasil y Chile también son beneficiarios de esos capitales, debido a que aplican políticas “ market friendly ” (amistosas con el mercado).
Al académico lo escucharon atentamente el presidente del Citibank, Juan Brouchou; el empresario Santiago Soldati, recién aterrizado desde Madrid; el titular de Aceitera General Deheza, Miguel Acevedo; el director ejecutivo de AEA, Jaime Campos,y el diputado del Pro, Federico Pinedo, entre otros.
Roubini, quien vive en un moderno loft en el barrio neoyorquino de Tribeca, donde es vecino de la actriz fetiche de Woody Allen Scarlet Johansson, aterrizó ayer en Buenos Aires y disertó primero en el hotel Sheraton, y repitió los conceptos en una conferencia organizada por Techint por la tarde, en el Hilton. Por la noche, volvió a partir desde Ezeiza. Cada minuto suyo vale oro : su cachet es es el más alto del mundo para un economista, por encima inclusive de Paul Krugman.
Diario Clarín

domingo, 24 de octubre de 2010

Guerra de monedas entre China y Estados Unidos

Guerra de monedas: un juego de poder que definirá el nuevo orden económico mundial
EE.UU. devalúa el dólar para reanimar su economía y competir con China, pero los países emergentes contraatacan con controles
Alejandro Rebossio. Enviado especial
CHENGDU, China.- "Las personas del Partido Comunista tienen que trabajar más activamente", dice un cartel rojo impecable, con letras chinas amarillas e ilustrado con la hoz y el martillo del PC, en la fábrica de turbinas de generación eléctrica de Dongfang Electric Machinery, una empresa de Deyang (sudoeste de China) que factura US$ 1000 millones anuales, un tercio de ellos en el resto de Asia, Europa, Africa y América. Debajo del cartel, un rotor como los que se instalaron en la segunda hidroeléctrica más grande del mundo, la de las Tres Gargantas, en China, y unos empleados de mameluco azul y casco amarillo. El salario mínimo de los obreros de Dongfang es de $ 771 mensuales y el promedio de todos los empleados, $ 1978. En una industria pesada como esta, la mano de obra no pesa tanto en los costos totales, pero igualmente una apreciación mayor del yuan podría perjudicarla. "Ya nos afectó cuando en junio se eliminó el tipo de cambio fijo con el dólar, pero no tanto porque la mayoría de las materias primas vienen de afuera", comenta uno de los vicepresidentes de la empresa. "Por supuesto que si el dólar se aprecia mucho, eso afectará nuestros ingresos, porque afectaría nuestra competitividad en los mercados externos", añadió.
Deyang se encuentra a 50 kilómetros de Chengdu, la séptima ciudad de China en cuanto a población (11,3 millones de habitantes), donde se creó el papel moneda en el siglo VII. En Chengdu, estación de la Ruta de la Seda entre Oriente y Occidente, optaron por imprimir billetes en lugar de monedas para alivianar el peso de los comerciantes. Precisamente eso es lo que por estos días obsesiona a los bancos centrales de casi todo el mundo.
Estados Unidos, que acusa desde hace años a China de mantener subvaluada su moneda para estimular sus exportaciones y, por ende, el empleo, ha dejado depreciar el dólar para competir mejor y evitar así una recaída de su economía. Otros países no han querido quedarse atrás y han adoptado medidas para depreciar también sus billetes. Tales son los casos de Japón, Brasil, Corea del Sur, Taiwan, Malasia, Tailandia, Filipinas, Suiza, Reino Unido, Colombia y Perú. El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, fue quien le puso nombre al fenómeno: "guerra de monedas". No sería una guerra por quién es el más fuerte, sino por quién cuenta con la moneda más débil.
Los países ya libraron una guerra de monedas en la Gran Depresión de los años 30. A las devaluaciones competitivas para alentar la exportación y desincentivar la importación se les llamó políticas para "empobrecer al vecino" y terminaron derivando en un aumento tal del proteccionismo que la economía global se hundió aún más.
Aquel recuerdo ha vuelto en la actual Gran Recesión, no tan nociva como la de los 30, pero de la que los países desarrollados apenas están saliendo a ritmo anémico y con un desempleo desolador. Por eso es que EE.UU., Japón o el Reino Unido buscan devaluaciones competitivas que los emparejen un poco con las naciones emergentes, que se recuperan en forma vigorosa.
Pero muchos países en vías de desarrollo tampoco quieren verse perjudicados por una sobrevaluación de sus monedas. En la Argentina, el ministro de Economía, Amado Boudou, dijo que el país no participará de esta guerra. Pero si el peso sigue estable frente al dólar irá acompañando su depreciación y evitando el encarecimiento que la llegada de capitales está provocando a todos los mercados emergentes, pese a los controles de capitales. Sucede que como EE.UU., Japón y el Reino Unido han bajado a casi cero sus tasas de interés para alentar el crecimiento (la eurozona no, porque está más preocupada por la inflación), los inversores buscan mejores rendimientos en países en vías de desarrollo, que entonces ven que sus monedas se aprecian y terminan por adoptar controles de capitales o sus bancos centrales compran divisas.
"La recuperación heterogénea entre los países ricos y los emergentes impide la normalización monetaria", opina Osvaldo Ramos, director de Comercio Internacional de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) y uno de los panelistas de la primera cumbre empresarial entre esta región y China, que organizó el jueves y viernes en Chengdu el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
"Hay un estímulo al ingreso de capitales a nuestra región, que puede ser excesivo y desordenado. Nuestros países necesitan controles de capitales, porque la apreciación excesiva de la moneda desalienta la competitividad, estimula el déficit de cuenta corriente y desalienta la diversificación de las exportaciones, concentradas en materias primas", advierte Rosales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), que durante décadas predicó contra los controles de capitales, ahora los defiende con la fe del converso. Tenía planeada una reunión de presidentes de bancos centrales de Asia el pasado lunes en Shanghai, pero unos días antes invitó a los homólogos del resto del mundo a propósito de la guerra de divisas, un fenómeno que como tal fue negado por su director gerente, Dominique Strauss-Kahn, y el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner.
Strauss-Kahn admitió que los controles de capitales podían servir, pero también sugirió la baja de la tasa de interés -una medida que países como Brasil rechazan porque están preocupados por su inflación, aunque no sea de dos dígitos, como la de la Argentina-, la acumulación de las reservas -al estilo de los Kirchner, mediante la compra de los dólares que ingresan en el país- o un ajuste de la política fiscal.
El jefe del FMI advirtió sobre la falta de cooperación entre los países para afrontar lo que ha dejado la crisis mundial. De hecho, hace dos semanas, en la asamblea anual del FMI, nadie se puso de acuerdo ante la incipiente guerra de monedas. "El espíritu de cooperación debe mantenerse. Sin él, la recuperación está en peligro", advirtió en Shanghai.
El G-20, el grupo de potencias ricas y en vías de desarrollo creado a fines de los 90 para afrontar problemas financieros mundiales (la Argentina pertenece a él desde entonces, cuando era un supuesto ejemplo de mercado emergente), ha ido perdiendo el ímpetu reformista con el que había empezado a domar el estallido bancario de 2008, pero ahora deberá calmar los alistamientos para la guerra de monedas. Hasta ayer y durante dos días, los ministros de Economía del G-20 (incluido Boudou) participaron en Gyeongju, Corea del Sur, de la reunión preparatoria de la cumbre presidencial que se celebrará el 21 y el 22 de noviembre en Seúl.
Un reclamo con historia
Desde hace años, China, que el año pasado se convirtió en la segunda economía mundial, recibe cuestionamientos de la número uno, EE.UU., por el yuan subvaluado por lo menos 20% y que deriva en un elevado superávit de cuenta corriente (sobre todo, comercial) del gigante asiático y en un déficit del mismo concepto de la superpotencia.
Pero el reclamo contra China, al que se ha sumado también la Unión Europea, se ha colado en la campaña para las elecciones legislativas norteamericanas del próximo 2 de noviembre. Ante el elevado desempleo que promete castigar en las urnas a los demócratas del presidente Barack Obama, sus diputados han impulsado un proyecto de ley que permite imponer barreras a productos de países con monedas devaluadas. Con el voto de muchos republicanos, la iniciativa recibió media sanción. Hay datos que demuestran que EE.UU. ha perdido empleos en los sectores en los que las exportaciones chinas aumentaron más, como laptops , monitores y celulares, según un informe del banco JP Morgan.
Al día siguiente de las elecciones, el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (Fed) estadounidense decidirá el aumento de la relajación monetaria. Así lo viene prenunciando en las últimas semanas, lo que ha llevado a un deterioro del dólar en los mercados y a la consiguiente apreciación de las materias primas (que cotizan en dólares), desde el oro (habitual refugio ante la inestabilidad financiera) hasta el petróleo, los minerales y los granos, como la soja y el maíz.
La relajación monetaria de EE.UU. también abarata su deuda, nominada en dólares, y cuyo principal tenedor es China. Este país usa las reservas que acumula para comprar los confiables bonos del Tesoro norteamericano y, de paso, sigue devaluando así el yuan.
"No nos sigan presionando con lo del valor del yuan", dijo el primer ministro de China, Wen Jiabao, en una reciente visita a Bruselas. "Los márgenes de ganancias de nuestras empresas exportadoras son muy pequeños y pueden desaparecer si se gravan nuestros productos, tal como amenazan los estadounidenses. Si China entra en una turbulencia económica y social, será un desastre para el mundo", añadió Wen.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Argentina en el ranking mundial de países

Argentina, ¿el mejor país del mundo?
Por Daniel Zovatto, Director regional de Idea Internacional para América Latina.

Los “rankings” globales no son perfectos; sin embargo, aportan valiosa información para reflexionar sobre nuestra situación y ubicación en el plano global. La revista Newsweek acaba de difundir su índice sobre “los mejores países del mundo”.
Tomó como base la pregunta: “Si usted naciese hoy, ¿qué país le daría la mejor oportunidad de vivir una vida saludable, segura, razonablemente próspera y ascender socialmente?” Y eligió cinco categorías de bienestar nacional: educación, salud, calidad de vida, competitividad económica y ambiente político. Con ello, compiló y sistematizó esas categorías en 100 naciones del globo. En el primero y último lugar se encuentran, respectivamente, Finlandia y Burkina Faso (ex Alto Volta, África meridional). Argentina se ubica en la mediocre posición 46.
Resultados y conclusiones. La principal conclusión es que “no existe un modelo para el éxito nacional. Cualquier sabiduría convencional que diga que Beijing o Brasilia tienen ahora la respuesta, y no Washington, se equivoca. Los países vencedores son un grupo heterogéneo que ha sabido encontrar múltiples maneras de crear sociedades vibrantes, sanas y (quizá) felices”.
Los mejores países tienden a ser pequeños, homogéneos y bastante inofensivos, con un peso geopolítico bastante insignificante.
Europeos y nórdicos. Los claros ganadores son los europeos y, entre ellos, los nórdicos: Finlandia en primer lugar; Suecia, tercero; Noruega, sexto; Dinamarca, décimo. Están junto a Suiza, en segundo lugar; Australia, cuarto; Luxemburgo, quinto; Canadá, séptimo y Japón, noveno. Entre los que quedaron en las últimas posiciones, hay nueve países africanos y Yemen.
G-7. De los países del Grupo de los 7 sólo dos –Canadá y Japón– quedaron en las primeras 10 posiciones; la ubicación de los cinco restantes fueron: Estados Unidos, 11; Alemania, 12; Reino Unido, 14; Francia, 16, e Italia, 23. Por su parte, los países Bric, cuya relevancia económica y geopolítica es cada vez mayor, no quedaron muy bien parados: Brasil, 48; Rusia, 51; India, 78, y China, 59.
América latina. Sale con pésimos resultados, salvo Chile –el mejor ubicado de la región– en el lugar 30, y Costa Rica, 35. Seis países están en el rango de los 40: Panamá, 41; Perú, 42; Uruguay, 44; México, 45; Argentina, 46; Brasil, 48; otros dos en el de los cincuenta: Cuba, 50, y República Dominicana, 55; y dos más en el de los 60: Colombia, 62, y Paraguay, 68. Los países peor ubicados son: Ecuador, 70; Venezuela, 71; El Salvador, 72; Nicaragua, 75; Honduras, 76; Bolivia, 77 y, en el último lugar, Guatemala, 84.
Importancia de la educación. Según el informe de Newsweek , uno de los factores más importantes para avanzar como país estriba en una educación de calidad. Corea del Sur es muy buen ejemplo. Mientras en la década de 1960, su riqueza nacional se encontraba a la par de la de Afganistán, hoy es uno de las más ricos del mundo, en gran medida gracias a la prioridad puesta en la educación, ocupando el segundo lugar en esa categoría, informa la revista. Argentina, en cambio, se ubica en la posición 80, la peor calificación de las cinco categorías.
De las experiencias de los países más exitosos, es posible aprender buenas lecciones, entre las que destacan: 1) incluir tempranamente a la niñez en la escuela, ya que la educación preescolar de calidad aporta más a las oportunidades de un niño en la escuela y en su vida, que cualquier otra intervención educativa; 2) Ampliar la jornada escolar; 3) Contar con maestros y profesores capacitados. Estudios llevados a cabo en Estados Unidos demuestran que los niños con maestros más eficientes aprenden tres veces más que aquellos cuyos maestros son menos eficientes; 4) Asegurarse de que el mayor número de estudiantes termine su formación; y 5) brindar atención individualizada a los estudiantes.
Finlandia, por caso, se asegura de que todo niño complete la educación básica y cumpla con un estándar riguroso, para lo cual da apoyo personalizado a los que lo necesitan.
Las otras dimensiones. La calificación de Argentina en dinamismo económico es también muy mala: 75.
Cabe tener presente la recomendación que formulan James Manyika, Susan Lund y Byron Auguste, del Instituto Global de la consultora McKinsey, al señalar que el dinamismo económico depende en gran medida del grado de competitividad de los sectores de la economía de un país. Entre sus principales recomendaciones, figura la importancia de que los países cuenten con un sólido Estado de derecho (seguridad jurídica), con patentes y protecciones para la propiedad intelectual, contratos forzosos y tribunales que resuelvan disputas de acuerdo a derecho.
En las restantes tres dimensiones, Argentina ocupa un mediocre lugar 52 en calidad de vida y la posición 42 en ambiente político. La mejor calificación la obtiene en salud: 32.
Las malas calificaciones de Argentina las acaba de confirmar la encuesta del World Economic Forum (WEF), en asociación con la IAE Business School, dada a conocer a inicios de septiembre. Inseguridad jurídica, inflación, acceso al financiamiento, corrupción e ineficiencia del Estado son los cinco factores que más preocupan a los empresarios argentinos, en un escenario complejo en el que conviven bloqueos a fábricas, una tirante relación entre los gremios y entidades empresariales debido a polémicos proyectos, y una embestida oficial contra algunas compañías.
Según el Informe Global de Competitividad 2010-2011 del WEF, Argentina ocupa el puesto número 87, que muestra una caída de dos posiciones respecto del año pasado, lo cual la coloca muy a la zaga de Chile (30), seguido por Panamá (53), Costa Rica (56), Brasil (58), Uruguay (64) y México (66).
“El tamaño de su amplio mercado y su buen sistema educativo en la primaria y niveles más altos no compensan las serias y persistentes deficiencias que socavan el potencial de crecimiento de Argentina en el largo plazo. En particular –señala este informe– su entorno institucional es uno de los peores del mundo, con poca confianza pública en los políticos y profunda preocupación por la seguridad jurídica”.
Mi opinión: como todo ranking , el de Newsweek y el del WEF no son perfectos; sin embargo, aportan valiosa información para reflexionar sobre nuestra situación y ubicación en el plano global. Del estudio, se desprende claramente que un sistema educativo de excelencia, con una base educativa amplia, está estrechamente vinculado a la prosperidad económica futura y constituye una dimensión estratégica para tener mejores oportunidades en la sociedad del conocimiento y en el mundo globalizado en que vivimos.
El Estado de derecho y la seguridad jurídica son, igualmente, factores críticos para contar con una economía dinámica y competitiva. Una tercera dimensión de importancia capital es un ambiente político proclive al diálogo y la construcción de consensos, con instituciones de calidad, altos niveles de transparencia y baja corrupción; curiosamente, tres de las principales debilidades características de nuestra realidad y que explican, pese al alto crecimiento económico de los últimos años, la baja calidad de la democracia argentina, el deterioro creciente de su calidad de vida y la mediocre ubicación en los ranking mundiales.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Un plan económico a 20 años.

Fundación Mediterránea
En el marco del acto por su 33° aniversario, la Fundación Mediterránea presentó la primera parte de un plan de desarrollo económico que comenzó a gestarse este año y se extenderá hasta marzo de 2011. El proyecto pretende tomar algo de distancia de la visión impregnada por uno de sus fundadores, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, y convertirse en punta de lanza para la discusión económica argentina de mediano plazo.
Según las palabras del presidente de la entidad, Martín Amengual, se busca generar un plan de crecimiento para los próximos 20 años, con la premisa de "no encontrar culpables, sino soluciones, y para eso partir de un análisis correcto de las causas que han influido en el bajo crecimiento nacional".
La fundación busca generar un ámbito de discusión y ofrecer el plan a la clase política y a otros equipos económicos, como un inicio de una discusión unificadora. En el diagnóstico mencionaron las principales causas de este atraso. No quedaron afuera la falta de respeto a la división de poderes y las instituciones, la inseguridad jurídica, la recurrente inflación, la función desdibujada del Banco Central. Además, se cuestionó la falta de un proyecto económico de Estado consensuado para el largo plazo. Además, Amengual consideró: "La solución está en encontrar la forma de complementar nuestra actual economía para generar los puestos de trabajo necesarios para una necesaria inclusión".
Detrás del trabajo subyace que el modelo no debe ser tan vulnerable a la demanda externa -ni tan enfocado en los bienes primarios- como el agroexportador, pero tampoco orientarse a una industrialización sólo para el mercado interno, como en la etapa de sustitución de importaciones.
Pese a sus intenciones, la charla contó con pocos políticos en busca de un plan económico. Asistieron Gabriela Michetti (Pro), María Eugenia Estenssoro (CC), Ramón Mestre (UCR) y Francisco Fortuna (PJ Córdoba).

martes, 10 de agosto de 2010

Una nueva transnacionalización en Argentina

Las empresas argentinas, en la mira de países emergentes. Capitales chinos, indios y latinoamericanos lideran un nuevo proceso de transnacionalización. Por Alfredo Sainz. LA NACION
La última gran compra de una empresa argentina no la protagonizó una compañía norteamericana ni española, sino china. Hace cinco meses, en una millonaria operación, la empresa estatal Cnooc se alzó con la mitad de la petrolera argentina Bridas y, de esta manera, se consolidó como un jugador relevante en el mercado local de la energía.
La venta de Bridas es sólo un ejemplo más del continuado proceso de transferencia de firmas locales a manos de capitales extranjeros que se inició en los 90 y que en los últimos años se mantuvo inalterable, con sólo un pequeño cambio en el origen de los capitales. En tiempos de la convertibilidad, las empresas argentinas eran adquiridas por corporaciones multinacionales que tenían su casa matriz en Nueva York o Madrid, y ahora los compradores provienen de mercados menos glamorosos, como China, India, Brasil, Rusia y hasta algunos países vecinos, como Perú y Colombia, que hasta hace poco vivían un flujo contrario de las inversiones que iban desde la Argentina hacia allá.
A nivel internacional, la avanzada de las multinacionales emergentes es liderada por las compañías chinas e indias -que, de acuerdo con un estudio de la consultora abeceb.com, ya suman inversiones en el mercado argentino por más de US$ 3500 millones en el último año y medio- y se inscribe dentro de un cambio en el orden económico mundial, en el que las nuevas potencias asiáticas y latinoamericanas empiezan a ocupar lugares relevantes que hasta hace poco estaban vedados para los países que no fueran europeos o de América del Norte.
"La necesidad de estas nuevas potencias de asegurarse en el futuro el aprovisionamiento de materias primas e insumos básicos para apuntalar el crecimiento de su producción industrial, así como el abastecimiento alimentario de su población impulsa las inversiones en sectores estratégicos tales como minería, petróleo y gas, acero y alimentos", explica Dante Sica, director de abeceb.com .
A nivel local, empresarios y analistas reconocen que, más allá de las diferencias culturales que separan a la Argentina de los países asiáticos, los empresarios chinos e indios cuentan con cierta ventaja a la hora de hacer pie en el país.
"Más allá de las diferencias culturales, los empresarios de mercados emergentes comparten una capacidad de adaptación mucho mayor que la que puede tener un europeo o un norteamericano. Como surgieron sin la ayuda del gobierno y en condiciones de competencia mucho más duras, los ejecutivos y emprendedores latinoamericanos están obligados a ser más creativos e ingeniosos para sobrevivir", explica el mexicano Alfredo Paredes, director de la consultora Capitol City Latinoamérica.
En la misma línea, en la empresa peruana Alicorp -que en los últimos dos años se alzó con marcas reconocidas del mercado argentino, como los champús Plusbelle y las galletitas Okebon- destacan el origen latinoamericano como un activo fundamental a la hora de entender la indiosincrasia local.
"La gran ventaja que tenemos frente a un empresario norteamericano o europeo es que sabemos dónde estamos parados. Para cualquier latinoamericano, los problemas que enfrenta la economía argentina no son nuevos, y más allá de que sabemos que no son modelos que deberían aplicarse, no tenemos miedo a invertir en este clima de negocios", explica Leslie Pierce, CEO de Alicorp.
La paradoja de esta internacionalización de las empresas asiáticas y latinoamericanas en gran parte del mundo es que, al menos hasta ahora, las compañías argentinas no se supieron subir a la ola y siguen teniendo una presencia muy limitada en el exterior. Más allá de Techint -que se puede considerar la gran multinacional de origen argentino- y un puñado muy reducido de compañías como Arcor, Bagó o Roemmers, la Argentina prácticamente no cuenta con empresas que hayan apostado fuertemente a su desarrollo internacional.
En el momento de explicar este pobre desempeño externo de las compañías argentinas, los empresarios y analistas no dudan en atribuírselo a la histórica falta de financiamiento que tuvieron y siguen teniendo las compañías locales. "Cuando los brasileños vienen y compran Quickfood, lo hacen con los fondos que les presta el Bndes [el banco de desarrollo estatal de Brasil], y éste es un déficit histórico que sufre el empresariado argentino", explica Marcelo Elizondo, ex director ejecutivo de la Fundación Exportar que, tras abandonar la función pública, creó su propia consultora, DNI.

domingo, 13 de junio de 2010

Sudáfrica 2010: Argentina en otras tablas de posiciones.

El Mundial que pocos ven. Por Néstor O. Scibona
Hay un fenómeno sociológico difícil de explicar en la Argentina. La pasión competitiva que desata el fútbol en relación con el resto del mundo, rara vez se traslada a otros campos en los que el país también podría destacarse. Quienes sólo aceptan el triunfo en este deporte, o consideran que un subcampeón mundial argentino en cualquier disciplina es poco menos que un fracasado, casi siempre reaccionan con indiferencia o resignación cuando la Argentina pierde otros partidos que nada tienen que ver con una pelota.
Pocos se preocupan, en efecto, por el retroceso del país en los rankings internacionales que miden la competitividad de su economía, la calidad institucional, su capacidad de atraer inversiones, el clima de negocios, o incluso hasta el conocimiento de sus estudiantes en materias básicas, como matemática o lengua. Mucho menos por la baja proporción de graduados en carreras universitarias o terciarias relacionadas con el potencial productivo del país, la inversión en investigación científica y tecnológica, o el número de patentes anuales de innovaciones argentinas. En estos mundiales no televisados y poco difundidos, daría la impresión de que clasificar de la mitad de la tabla para abajo no tendría mayor importancia. Tampoco que se pierdan posiciones frente a otros países latinoamericanos a los que la Argentina superó durante décadas.
Aunque este fenómeno no es reciente, hay elementos políticos de cabotaje que contribuyen a agudizarlo sin que se lo pueda atribuir a la mala suerte ni a la "mala onda". Quizás esto tenga que ver con la arraigada cultura de conseguir resultados inmediatos a cualquier costo, o de que los fines justifican cualquier medio.
Es cierto que después de la recesión de 2009 el PBI de la Argentina viene creciendo en los tres últimos trimestres a una tasa anualizada promedio del 9%, similar a la de Brasil, Uruguay o Perú. Pero lo que suele no advertirse es que es a costa de una política que catapultó la inflación a un 25/30% anual para 2010, mientras en esos países se mantiene en un dígito (5/7% promedio). En una retrospectiva más amplia, que abarca el período 2005/2009, sólo la supera Venezuela, con 128% acumulado, según cifras de la Cepal. Y aún con las estadísticas del Indec (que registran un dudoso 38,7% para ese lapso, aunque bien podría calcularse el doble), la Argentina se ubica segunda en el ranking latinoamericano de inflación minorista, por encima de Uruguay (32,7%), Colombia (22,3%), Brasil (19,6%), Chile (19,2%) y México (19,2 por ciento).
A la hora de indagar las causas, surge que la aceleración inflacionaria no es un subproducto del crecimiento económico, sino de la decisión de impulsarlo mediante un fuerte estímulo al consumo interno a través del gasto público, los subsidios y la inversión pública, como sustituto de la insuficiencia de inversión privada para que la oferta crezca tanto como la demanda.
Mal clima de negocios
Aquí también tienen que ver otros aspectos. Según el ranking de competitividad mundial, elaborado por la escuela de negocios suiza IMD, sobre la base de encuestas empresarias, la Argentina ocupa el puesto 55º sobre 58 países, sólo por delante de Venezuela, Croacia y Ucrania. Dentro de la región, la superan Chile (en el puesto 28º), Brasil (38º), Perú (41º), Colombia (45º) y México (47º).
Otro ranking, en este caso de calidad institucional que acaba de difundir el Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado (Ciima-Eseade), coloca a la Argentina en la ubicación 120» sobre 198 países, detrás de Chile (22º), Uruguay (51º), México (82º), Colombia (91º) y Brasil (95º) y sólo por delante de Paraguay (142º) y Venezuela (182º).
Tal vez todo esto explique por qué la Argentina dejó de atraer inversiones extranjeras directas (IED) en los últimos años. Según datos de la Cepal para el bienio 2008/2009 (fuertemente afectado por la recesión global de este último año), la Argentina ocupó el quinto lugar como país receptor en América latina, con 14.600 millones de dólares, bien lejos de Brasil (71.000 millones), México (34.400 millones), Chile (27.000 millones) y Colombia (17.700 millones), y delante de Perú (11.600 millones).
Dentro de este panorama, hay una brecha enorme entre la región y los países centrales en materia de gasto público y privado en investigación y desarrollo tecnológico. Con la sola excepción de Israel, que ocupa el primer lugar al destinar 4,7% del PBI, los países latinoamericanos van a la zaga con niveles de 0,8%, en Brasil; 0,6%, en Chile, y 0,4%, en la Argentina y en México. De ahí que el número de patentes registradas a nivel mundial por estos países no supere los 10 por año, a mucha distancia de Estados Unidos y Japón (entre 270 y 280), pero también de Australia y de Irlanda (45/50).
Tampoco es para dar cátedra en el exterior la posición argentina en el informe Doing Business, que realiza anualmente el Banco Mundial y que encabezan Singapur y Nueva Zelanda. En la última edición, la Argentina se ubica en el puesto 118º, aunque con el consuelo de figurar delante de Brasil (119º). No obstante, está detrás de Colombia (37º), Chile (41º), México (51º) y Uruguay (114º). Aquí comparte ventajas y desventajas con sus vecinos. Por ejemplo, la proporción de empresas que exportan (44%) supera a la de Chile (13,9%) y Brasil (18,9%), lo mismo que las que importan (77% vs. 75,5 y 52,6%). En cambio, pierde en cuestiones clave como el acceso al crédito para las empresas (con sólo 39%, frente al 69% de Chile y el 65% de Brasil) y financiación bancaria de inversiones (apenas 6,8%, frente al 29% de Chile y el 48,3% de Brasil). En otros rubros, está algo mejor que Brasil en corrupción (60% vs. 70%), aunque ambos bien por encima de Chile (36%), y casi empata con respecto al gasto empresario en seguridad privada (75%), que en el caso chileno se reduce al 63 por ciento.
Aunque estas comparaciones resulten odiosas y seguramente se olviden con cada gol argentino, las políticas para mejorar estos pobres resultados deberían figurar en el fixture posterior al Mundial. A la larga, todo esto hace que el país siempre esté al borde del off side en el mundo; por su historia de las últimas décadas y también por su presente.

miércoles, 9 de junio de 2010

India mira hacia Argentina

Un “elefante asiático” avanza en silencio sobre empresas y sectores clave de Argentina

El talento local, la cultura de sus profesionales y la riqueza de la tierra funcionan como un fuerte imán para el desembarco de países de peso pesado en el territorio. Desde empresas de servicios, agronegocios, alimentos, energía hasta la industria del cine están en la mira.

El nuevo “gran” jugador
Un elefante que empezó a volar. Así definen los empresarios de la India a la maquinaria comercial de ese país que, en poco menos de cinco años, concretó millonarias inversiones a nivel local.
El interés por la Argentina es muy profundo. Y abarca a una amplia diversidad de sectores, que van desde compañías de servicios, aplicativos, software, agro-negocios, energía, minería, fabricación de agroquímicos y hasta la producción de automóviles y de autopartes, entre otras tantas actividades. Los funcionarios de este otro gigante asiático (además de China) enfatizan que tienen previsto realizar fuertes desembolsos en el mercado doméstico.
Resaltan que la tierra del tango y del bife ya representa el segundo destino de inversión a nivel regional, sólo superado por Brasil.
Y destacan que esta avanzada ha comenzado a intensificarse con mayor ímpetu, en virtud del retraimiento que presentan las empresas europeas, producto de la crisis del euro. Mas aún, al igual que China, entienden que India no podrá crecer en un futuro a “tasas asiáticas”, si no logran hacerse de recursos y materias primas clave, algo que escasea en algunos otros territorios, pero que los argentinos tienen en abundancia.

¿Por qué la Argentina?

iProfesional.com ha dado cuenta, en reiteradas notas, del interés que despierta la Argentina en países que miran el largo plazo y proyectan su futuro planificando el presente.
Agua: este medio remarcó el interés de diversas compañías, sobre todo de medio oriente y japonesas, por controlar los recursos hídricos de varias provincias del país (cabe recordar que en otras latitudes un litro de agua puede costar hasta 11 euros). Incluso, esta avanzada dio lugar a que numerosos funcionarios provinciales promuevan iniciativas para limitar la exportación de agua a granel hacia otras latitudes. (Para saber más de este tema ver nota: La “guerra” del agua ya se libra en el país y apuran leyes para frenar venta de reservas).
Litio: es llamada la futura “estrella” de las materias primas, dado que se requiere para la fabricación de celulares, computadoras portátiles, cámaras digitales, baterías, aluminio, vidrio, cerámica y lubricantes. Hoy la Argentina aparece como el tercer productor mundial, pero tiene potencial para transformarse en el primero por los salares que posee en el interior del país. Y son muchas las compañías privadas japonesas, coreanas y chinas que han firmado acuerdos de explotación para poder avanzar en la fabricación de lo que se viene de cara al futuro: los nuevos dispositivos electrónicos y los autos eléctricos (ver nota: Argentina tiene en su poder la futura “estrella” de las materias primas).
Alimentos, petróleo y hierro: la reciente compra de Bridas por parte de una poderosa compañía china no es un movimiento esporádico o aleatorio. “Por la riqueza natural, Argentina es hoy un país vital para lo que será el consumo del gigante asiático dentro de 20 o 30 años”, había asegurado Jorge Castro a iProfesional.com (ver nota: China se hace fuerte en el país: cuál es su estrategia y a qué sectores clave apunta).

La estrategia de India en el país
India considera a la Argentina un territorio estratégico para su crecimiento. Así lo reveló el embajador de ese país, Rengaraj Viswanathan, en una entrevista concedida a este medio.
El funcionario detalló cuáles son y serán los sectores clave sobre los que avanzarán los empresarios asiáticos.
“Argentina, su pasado y sus crisis, han sido muy bien estudiados por nuestros inversores. Prevén que no van a volver a suceder conflictos como el del 2002. No se esperan niveles de inflación como los de 1989 y tampoco vemos que el país pueda caer en una deuda externa asfixiante. Hoy las complicaciones no están en la Argentina, sino en mercados como Grecia y España”, destacó el diplomático, en un castellano matizado con palabras en inglés e hindi, una de las principales lenguas que se hablan en el país asiático.
Así, el embajador dejó en claro que ven al país con pilares de crecimiento sólidos y que proyectan, con el correr de los años, que seguirá ganando en estabilidad.
Como pequeña muestra de ello, cabe destacar la reciente compra por parte de empresarios indios de las firmas cosméticas locales Issue Group y Argencos, esta última propietaria de la reconocida marca Roby.
Ambas operaciones, según Viswanathan, no hacen más que evidenciar el fuerte incremento que exhibe el consumo asiático.
“Nuestro país está creciendo a niveles superiores al 8% prácticamente desde el año 2003 y la curva sigue hacia arriba. En eso no hay que dejar de reconocer que China, que es quien más está en ascenso, ha sido una fuente de inspiración para India”, señaló. “Sin embargo, se prevé que China, en poco tiempo, entre en una meseta, mientras que India seguirá escalando posiciones. Por tamaño de mercado ellos seguirán siendo número uno, pero nuestro país va camino a consolidarse como el número tres del mundo”.
Precisamente, esta proyección es la que permite entender el por qué se acentúa el desembarco y en qué sectores se concentrarán los desembolsos.

1. Servicios y Tecnología
Al momento de referirse al segmento que más puede crecer en, términos de participación, el diplomático no vaciló: “Las nuevas tecnologías y la irrupción de Internet fue una bendición para India. Nos dio la posibilidad de competir fuertemente en todo el mundo. Podemos hacer negocios y crear riqueza, sobre todo en los sectores más jóvenes, contando con sólo tres elementos: computadora, cable y mente”.
En el sector de la producción de software y servicios de la Argentina hoy operan seis empresas de ese país asiático: Tata Consultancy Services, First Source, Cognizant, Irevna, Cellent y Aaliphta.
La de mayor peso, sin dudas, es Tata Consultancy Services. Es la empresa número uno en India, cuenta con un plantel de 18.500 profesionales que trabajan en 91 filiales distribuidas en 24 países de los cinco continentes.
En septiembre del año pasado se radicó en el distrito tecnológico que el macrismo impulsa en Parque de los Patricios. Inauguró en esa zona una planta de 11.200 metros cuadrados donde desarrolla servicios de consultoría y tercerización de procesos y emplea a 1.400 personas.
“Al principio, desde la India muchas empresas informáticas daban soporte las 24 horas, los 7 días de la semana. Con el tiempo, y para no desgastar los recursos, se comenzó a dividir esa actividad entre las oficinas puestas allá y las que se instalaron en Argentina y en América latina. Ahora el nuevo modelo nos permite dividir el día sin perder la capacidad de servicios. Se da soporte 12 horas desde India, y las otras 12 restantes desde la Argentina”, agregó.
Según Viswanathan, la irrupción en el mercado local del software le permitió a los empresarios asiáticos hacer pie no sólo en la región, sino también en España y en los Estados Unidos. “Ahora podemos dar servicios al mercado hispano de Norteamérica, por ejemplo, que tiene casi 50 millones de personas”, ejemplificó.
El diplomático anticipó a iProfesional.com el inminente desembarco de otra compañía de software y servicios en la Argentina. “HCL está por abrir sus oficinas en estas semanas. Es una compañía informática con un volumen de negocios cercano a los u$s5.000 millones. Y luego vendrán más empresas”, enfatizó.

2. Automotrices
En pocos meses, una avalancha de empresarios indios visitará la Argentina en busca de negocios en los sectores de maquinaria agrícola, minería, alimentos, autopartes, tecnología y comunicaciones, entre otros.
“Los autopartistas procurarán cerrar acuerdos de importación, exportación y alianzas con firmas argentinas. India está produciendo a razón de 2 millones de automóviles por año, tanto para consumo interno como para exportación a toda su región. Será una buena oportunidad para que las firmas argentinas entren con más fuerza en ese mercado”.
"Los empresarios indios están evaluando tanto la radicación de plantas como la adquisición de autopartistas argentinas”, aseguró.
En relación a la instalación de una fábrica para la producción del auto más barato del mundo (u$s2.500) ratificó: “Hay un marcado interés de ejecutivos argentinos y uruguayos por ensamblar el 'Nano' en la región. Primero se buscará la consolidación en India, luego la llegada a Europa, y después se evaluará América latina”, precisó.

3. Agronegocios
El funcionario dejó bien en claro que el abastecimiento de materias primas del país asiático resulta fundamental.
“Alimentos, agronegocios, petróleo y minerales son elementos que India necesita importar cada vez más. Y esa necesidad es la que impulsa a que se concreten más inversiones”, precisó Viswanathan.
La firma “United Phosphorus” es una muestra del marcado interés: produce en la Argentina agroquímicos y semillas. Posee tres fábricas operativas y un centro de investigación y desarrollo. Vende por u$s1.000 millones y acaba de patentar un nuevo aceite de girasol (Nutrisun) con el que está a punto de abastecer los locales de la cadena Mc Donald’s de todo el mundo.
Otras compañías de origen indio con actividades similares en la Argentina son Punjab Chemicals, Olam y Sterling Group.

4. Sector Farmacéutico
Los capitales indios ya pisan fuerte en el segmento farmacéutico, donde la firma Glenmark –a través de su subsidiaria local Síntesis Química– inauguró recientemente una nueva fábrica en la ciudad de Pilar para la producción de material oncológico.
Glenmark facturó el último año u$s700 millones y se prevé que las nuevas instalaciones funcionarán como un centro global de producción, con llegada a más de 20 países.

5. Acero y minería
Sin dudas, el mayor antecedente de la avanzada india hay que encontrarlo en la compra de Acindar por parte de ArcelorMittal.
“El caso de ArcelorMittal es realmente particular por lo sorprendente. El señor (Lakshmi) Mittal es un empresario impresionante, que se propuso liderar en el sector de acero y alcanzó una ventaja considerable respecto de sus competidores. Hoy tiene presencia en el negocio siderúrgico de todo el mundo”, comentó Viswanathan.
Por el lado de la minería, el diplomático destacó las posibilidades del cobre y el hierro argentinos.
“India necesita cada vez más de estas dos materias primas para su industria. Hoy importamos casi u$s2.000 millones desde Chile. Pero se buscan nuevos mercados. El litio también nos interesa”, expresó Viswanathan.

6. Energía
Con los requerimientos de energía en permanente ascenso, los capitales indios también miran al petróleo argentino con sumo interés. En este sentido, y según destacó Viswanathan, la estatal Indian Oil Corp (IOC) sigue avanzando en las tratativas con la local Enarsa para evaluar posibilidades de monitoreo y extracción de hidrocarburos en el país.
“En la Argentina hace mucho tiempo que no se hacen demasiadas inversiones en exploración. Por ejemplo, la búsqueda en el mar recién está por comenzar. Argentina en eso debe cambiar su postura, y es un escenario muy interesante para abastecer la demanda creciente de petróleo de nuestro país”, indicó.
“También la privada Reliance Industries, muy fuerte en refinerías, está buscando oportunidades en la región, luego de haber desembolsado más de u$s3.000 millones en Rusia, Vietnam e Irak”, precisó.
“Además, nos interesa el GNC para los automóviles”, clarificó el diplomático, que reconoce a la Argentina como uno de los líderes en el desarrollo de equipos para ese nicho. “En este segmento también hay un fuerte interés, porque el mercado automotor de India crece a razón de 20% por año”, aseveró.

7. Mercado audiovisual
Hasta el mercado audiovisual no escapa al interés de la India por invertir en la Argentina. Al respecto, Viswanathan aseguró que ya se estableció un contacto con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para efectuar un intercambio comercial con las productoras del inminente polo audiovisual que impulsa Macri (ver nota: Cómo Macri planea hacer de Buenos Aires la “Hollywood” de la televisión y publicidad).
En la actualidad, el poderío económico del sector audiovisual de la nación asiática ya se hace sentir en la plaza local. Así, la india Toonz Animation es una de las impulsoras de la película “Gaturro”, basada en el personaje del caricaturista Nik, en un proyecto cuyo costo total superará cómodamente los 6 millones de dólares.
“La idea es que con los estudios argentinos se puedan concretar realizaciones con llegada a la audiencia internacional, no sólo para el consumo en India. También es un sector que sumará inversiones en el corto plazo”, concluyó el diplomático.
Recursos naturales, pero también el talento argentino y el desarrollo cultural de sus profesionales aparecen como los aspectos más importantes para que India pose su mirada en el país.
Trabajan desde ahora pensando en el largo plazo. Son concientes de que para seguir creciendo a tasas altas requieren de una buena estrategia. Y Argentina es parte importante de la misma.

Patricio Eleisegui
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