martes, 26 de febrero de 2008

Dr. Alfredo Pérez Alfaro: La ecuación del desarrollo.

La ecuación del desarrollo de Domar-Singer.
De la ponencia del Dr. Alfredo Pérez Alfaro "La Argentina inconclusa"

El desarrollo económico opera a través de cuatro magnitudes macroeconómicas, que son las contenidas en la ecuación del desarrollo de Domar-Singer: “D”, “S”, “p”, “r”.
“D”: tasa porcentual de incremento (anual) de la renta real per cápita.
Es el objetivo a alcanzar.
“S”: relación porcentual entre la inversión y la renta nacional.
Es la proporción del PBI aplicada a la inversión.
Queda claro que para que exista inversión, es necesario un paso previo, que es el ahorro.
“S” es ante todo una resultante de la propensión al ahorro de la población. Si bien es natural que una parte importante del ahorro se traslade directamente a la inversión por parte de quienes lo generan, se entiende que el sistema financiero es el puente institucional a través del cual la mayor parte del ahorro global de un país se transforma en inversión.

El sistema financiero resulta pues el vehículo fundamental destinado a financiar el desarrollo económico.
Propensión a la inversión.
Siguiendo el análisis keynesiano, la propensión a la inversión estará influida por la eficacia marginal del capital, que es la relación entre la tasa de los beneficios esperados del capital invertido en los negocios futuros y la tasa de interés. Mientras la primera tasa no resulte superior a la segunda tasa, será difícil convencer a los que ahorran para que destinen sus ahorros a la inversión, o inducir a los emprendedores a pedir prestado para continuar sus negocios, ampliarlos o desarrollar otros nuevos. Como bien lo expresaba Keynes, la inversión fluctúa porque las decisiones que conciernen al futuro se toman sobre una base precaria: la irracionalidad psicológica de la incertidumbre, basada en juicios convencionales. Por lo tanto, la eficacia marginal del capital es inestable, y sus fluctuaciones son la causa principal del ciclo económico.
Relación capital / renta.Es la relación entre la inversión y el PBI. Expresa la magnitud de inversión que se requiere para producir una unidad de PBI. Por ejemplo, una relación de 3:1. Ello significaría que se necesitan $3 de inversión para generar $1 de PBI.
“p”: coeficiente de productividad de las nuevas inversiones “S”.
El coeficiente de productividad es inverso a la relación capital/renta. Por ejemplo en este caso 0.33 (como relación marginal).
“r” : tasa de incremento (anual) de la población.
Así pues esas cuatro magnitudes fundamentales determinan la ecuación de Domar-Singer:
D = S*p – r
Cualquiera sea la ideología imperante en la estructura política de un país (comunismo, capitalismo de estado, capitalismo social, liberalismo a ultranza, etc.), no cabe duda que las magnitudes esenciales determinantes de su desarrollo per cápita son las mismas. Queda por analizar la distribución del esfuerzo y la distribución de los frutos de ese esfuerzo, que estaría atendido – o no, o parcialmente - por baterías de políticas sociales.
Tanto “S” como “p” son, bajo cualquier circunstancia, clarísimos objetivos de la política económica. En todo proceso intencional de desarrollo, las políticas activas deben estar destinadas ante todo a promover el ahorro, para convertirlo crecientemente mediante planes y canales específicos en inversión “S”. Y al mismo tiempo crear condiciones favorables de entorno, fundamentalmente a través de la existencia de un capital social básico adecuado (transportes, comunicaciones, seguridad, tasas de interés, educación, acceso tecnológico, etc.), a fin de lograr en la economía nacional la menor relación capital/renta posible, de manera de hacer crecer, a contrario sensu, el coeficiente de productividad de las nuevas inversiones “p”.
Como conclusión de estos análisis, cabría destacar lo obvio: financiar el desarrollo significa atender, en una primera instancia, varios objetivos a la vez, todos igualmente importantes:
Incrementar la propensión al ahorro de la población. Incrementar la propensión a la inversión, ensanchando los mercados, creando condiciones fluidas para el desarrollo de emprendimientos y fomentando la existencia de bajas tasas de interés. Sostener firmes estructuras financieras capaces de canalizar eficientemente y con bajo “spread” (margen entre intereses activos y pasivos) el ahorro bancarizado de la población a la inversión. Promover inversiones en infraestructura y en capital social básico. Promover la innovación a partir del acceso a las tecnologías top de producción y servicios. Implementar políticas fiscales y sociales capaces de asegurar una distribución equitativa del producto entre todos los sectores de la población.

lunes, 25 de febrero de 2008

Dr. Alfredo Pérez Alfaro: Dualismo Económico.

Caracterización del Dualismo.
De la ponencia del Dr. Alfredo Pérez Alfaro "La Argentina inconclusa".

Elías Gannagé es uno de los autores que con más precisión ha expuesto las características del dualismo, sostiene que la naturaleza del subdesarrollo consiste en diferentes combinaciones de elementos que forman un verdadero retrato del atraso: 1) aspectos humanos: una alta tasa de natalidad y una alta tasa de mortalidad; 2) aspectos económicos: prevalencia de actividades primarias, bajo nivel de capital per cápita y bajo volumen de transacciones comerciales; 3) aspectos extraeconómicos: estructura social desequilibrada y estratificada, valores divergentes, actitudes atributivas respecto al trabajo, tradicionales en cuanto al plano social, pasivas en el plano ideológico.

Destaca Gannagé los indicadores del subdesarrollo más frecuentemente señalados por la literatura económica: 1) el índice de evolución del producto nacional real, dato esencial previo a la elevación del nivel de vida; 2) el índice del ingreso real per cápita, que se obtiene dividiendo el ingreso nacional real por la cantidad de población total; este índice no puede ser disociado de ataduras éticas y de su vinculación con un sistema de valores, a partir del obligado análisis de las pautas distributivas de la economía; 3) el consumo medio real, que se obtiene tomando del producto real el consumo global, dividiéndolo por la cantidad de población total.

Para Gannagé, la naturaleza del subdesarrollo reside en la coexistencia de dos sistemas económicos y sociales totalmente diferentes, y cuya interacción de los elementos estructurales es el comportamiento normal.


Tal es el dualismo económico:
Rasgo fundamental de los países en vías de desarrollo. Entendemos por dualismo económico toda separación, toda yuxtaposición, todo abismo establecido entre, ya sea una región y el resto del territorio, ya sea entre dos sistemas o sectores, o entre grupos sociales del territorio, en un área espacial determinada, como ser, en una nación. Los puntos de contacto son limitados, las relaciones a menudo interrumpidas y las comunicaciones frecuentemente imperfectas. Con relación a los criterios de análisis elegidos por Gannagé, el dualismo puede ser territorial, funcional y social.

Dualismo territorial:

Los países subdesarrollados se presentan como un conjunto de regiones cuya expansión no es homogénea. Ciertas zonas están adelantadas, polarizadas, y constituyen puntos neurálgicos de crecimiento; otras, replegadas en sí mismas, permanecen demoradas y no llegan a transponer los umbrales a partir de los cuales el proceso acumulativo de crecimiento entra en juego.
El dualismo territorial se manifiesta a través de la desigualdad de los desarrollos regionales y la consiguiente presencia de “efectos retardadores” y “efectos de propulsión”. Los efectos retardadores indican en qué medida una región polarizada empobrece las zonas que se hallan fuera de su demarcación. A la inversa, los efectos de propulsión demuestran el grado de irradiación de los polos de desarrollo sobre el resto del territorio. Las desigualdades entre las regiones persisten o se atemperan, según el juego recíproco de los efectos retardadores y los efectos de propulsión.
Dualismo funcional:
Se trata de la coexistencia de dos sistemas económicos, el capitalista y el precapitalista, sin que por ello debamos referirnos a dos zonas geográficas distintas. El sistema capitalista no se identifica con las zonas desarrolladas, ni el sistema precapitalista con las zonas subdesarrolladas. En efecto, dentro de una misma región geográfica pueden convivir economías de mercado con economías de subsistencia, sin demasiado contacto entre ellas.
Dualismo social:
En los países subdesarrollados se está en presencia de dos tipos de sociedades cuyas relaciones son divergentes y hasta opuestas e incompatibles, tanto a partir del rol de los individuos, como de los valores culturales prevalecientes. A la manera del dualismo funcional, la evolución del dualismo social puede conducir, ya sea a efectos de resistencia, ya sea a efectos de transformación, dada la interpenetración de las estructuras de las dos sociedades.

La causación circular acumulativa.
Utilizado primeramente por Nurkse, y desarrollado luego por Myrdal, el principio del círculo vicioso de la pobreza pone de relieve la interacción mutua de las diversas fuerzas económicas que intervienen en la persistencia de la pobreza en los países insuficientemente desarrollados. Mientras que bajo el supuesto de equilibrio económico todo cambio inicial provoca un cambio secundario que lo neutraliza, aquí por el contrario toda modificación en un factor desencadena un proceso en el cual el cambio del factor secundario sirve para reforzar al primero, y este reacciona a su vez sobre el segundo. Es el efecto “feed back”.

De esta interacción mutua nacerá un proceso acumulativo circular en el sentido de la alza o de la baja, según el carácter y el sentido del cambio en el factor inicial. En los países insuficientemente desarrollados, la persistencia de la pobreza, y la dificultad de liberarse de ella, se explica por una causalidad circular de los efectos acumulativos en el sentido de la baja.

Para Elías Gannagé, a partir de la causación circular, estos son los principales “círculos” que impiden a un país superar su situación de pobreza: el círculo malthusiano, indicador del crecimiento de la tasa de población por sobre la tasa de producción; el círculo del capital, que revela la insuficiencia del ahorro y de la inversión, a partir de escasos niveles de ingreso; la paradoja de la distribución de los ingresos, donde los ricos se tornan más ricos y los pobres más pobres, y por fin, las dificultades externas que refuerzan la pobreza de los países subdesarrollados, pronunciando sus rasgos de dependencia a través del intercambio comercial y las inversiones extranjeras.

Los testimonios expuestos son contundentes. Sometiendo la realidad argentina a las condiciones identificables del dualismo, el atraso y el subdesarrollo, vemos que la gran mayoría de ellas “encajan” plenamente en sus presentes circunstancias. No podremos encarar el futuro sin una profunda reflexión que nos permita reconocer con certeza quiénes somos, de dónde venimos y dónde estamos. Y dejar de confundir, como siempre lo hemos hecho, el “ser argentino” con el “deber ser argentino”.

Dr. Alfredo Pérez Alfaro: síntomas del subdesarrollo

Caracterización del Subdesarrollo.
De la ponencia del Dr. Alfredo Pérez Alfaro "La Argentina inconclusa"

A la luz del acontecer de la última década, Argentina ha visto abruptamente interrumpido su tránsito hacia el desarrollo, manifestándose perfiles preocupantes en el comportamiento previsible de su economía. El país ha experimentado una fuerte involución cualitativa, que amenaza con incluirlo en la categoría de “país atrasado”, casi más apropiada que la de “insuficientemente desarrollado”.
Los síntomas que explican el subdesarrollo y el atraso, según la literatura económica.Simon Kuznets. El desarrollo entraña tres fracasos nacionales: 1) fracaso en utilizar plenamente el producto económico potencial garantizado por el conocimiento tecnológico existente, pudiendo adscribirse este fracaso a obstáculos inherentes a las instituciones sociales, internas o externas en relación con el país en cuestión; 2) atraso en el nivel y carácter de la actuación económica en relación con otros países; 3) fracaso en proporcionar niveles de vida aceptables en una gran proporción de la población, dando como resultado la miseria y las privaciones materiales.
Jacob Viner. País subdesarrollado es aquel que tiene buenas perspectivas para utilizar más capital, más mano de obra y más recursos naturales disponibles, con el objeto de elevar su nivel de vida actual, o si el nivel de vida ya es alto, sostener una población más numerosa sin que disminuya ese nivel de vida. Enfrenta los siguientes obstáculos al desarrollo: 1) funciones de productividad bajas; 2) escasez de capital; 3) condiciones desfavorables de comercio exterior; 4) tasa rápida de crecimiento de la población.
Neuman. Características de los países subdesarrollados: 1) escasez de capital; 2) exportaciones insuficientes para atender las necesidades del crecimiento; 3) dependencia del capital extranjero para la promoción del desarrollo; 4) desequilibrio crónico de la balanza de pagos.
Kenneth Kurihara. Indicadores del subdesarrollo: 1) baja renta real per cápita; 2) recursos naturales insuficientes; 3) insuficiente formación de capital; 4) atraso tecnológico; 5) subempleo estructural; 6) grandes disparidades de renta; 7) endeudamiento con el exterior.
Samuel Lurié. Características del grado de subdesarrollo de un país: a) bajo ingreso per cápita; b) predominio del sector primario en la estructura de la producción; c) desempleo crónico estructural; d) mala distribución de los ingresos; e) baja tasa de formación de capital.
Hirschman. País subdesarrollado es aquel que no aprovecha su potencial de desarrollo debido a que, por razones relacionadas principalmente con su imagen del cambio, encuentran difícil tomar el número adecuado de decisiones para desarrollarse y hacerlo con la rapidez necesaria. Los factores escasos se reducen a una sola escasez básica: capacidad para generar y vigorizar la acción humana en cierta dirección.
Raymond Barré. La economía subdesarrollada se presenta como una estructura primaria y dual; su funcionamiento se caracteriza por la inestabilidad y la dependencia; difícilmente pueden romper el círculo vicioso de la pobreza.
Walter Beveraggi Allende. País subdesarrollado es aquel caracterizado por tres categorías de deficiencias: 1) substanciales, o sea un déficit relativo en cuanto a uno o varios de los factores de la producción; 2) institucionales, o sea obstáculos impedientes del desarrollo económico originados en actos de gobierno o manifestaciones de la política económica que provocan deformaciones estructurales de la economía; 3) dinámicas, que se refieren al mal uso, o a la indebida aplicación de medidas concretas o políticas económicas, dentro de un marco institucional dado.
Vittorio Marrama. La mala distribución de la renta es mayor en los países subdesarrollados que en los desarrollados. Cuanto mayor es la razón de concentración de Gini, tanto más desigual es la distribución de la renta.
H. Myint. En su análisis claramente aplicable al caso argentino, sostiene una interpretación del atraso económico distinguiendo la noción “población atrasada” de la noción “recursos subdesarrollados”. Se entiende por población atrasada, a un grupo humano desafortunado en la lucha por ganarse la vida. En el análisis deben excluirse los recursos humanos de la definición de “recursos”, y limitar esta a los recursos naturales. Frente a esta separación aparecen dos posibles alternativas: 1) el subdesarrollo de los recursos naturales y el atraso de la población son dos fenómenos que no necesariamente deben coexistir; 2) cuando ambos coexisten se agravan mutuamente, en un círculo vicioso; 3) aunque el subdesarrollo de los recursos naturales puede agravar el atraso de la población, no es concomitante siempre que todo desarrollo eficiente de los recursos naturales reduzca pari passu el atraso de la población.

lunes, 18 de febrero de 2008

El discurso de Cantinflas: los verdes contra los colorados.

Una de Cantinflas!
A alguien se le ocurrió rescatar este discurso, pronunciado hace 40años por Cantinflas, supuestamente ante la Organización de Naciones Unidas, en una película en la cual él hacía el papel de embajador. El texto tiene 40 años pero, sin quitarle ni una coma, podría repetirse en cualquier foro político o social con absoluta y vigente pertinencia.
“Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me alegra mucho porque, como quien dice, así me los agarro cansados.Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.
Señores Representantes: Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad.Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo.La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que en este singular caso, ha quedado en solo un voto, en el nuestro, la decisión para desempatar.
El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado. Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: con un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados. Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza.¡Háganme el favor!… ¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? No considero justo que la mitad de la humanidad,sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.
El que les habla, su amigo… yo… no votaré por ninguno de los dos bandos. Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones:Primera, porque, repito que no sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera el destino de cien naciones; Segunda, estoy convencido de que los procedimientos,repito, recalco, los procedimientos de los Colorados son desastrosos ¡y Tercera!… porque los procedimientos de los Verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos. (murmullos)
Y si no se callan ya yo no sigo, y se van a quedar con la sensación de saber lo que tenía que decirles. Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas.Para mí todas las ideas son respetables aunque sean “ideítas” o “ideotas”, y aunque no esté de acuerdo con ellas.
Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor, o ese de allá de bigotico que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos. Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco se lo tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña. ¿Ustedes creen que eso está bien?
Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. (aplausos). Así me gusta… no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras. Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el representante de Salchichonia con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podemos decir que nos volamos la barda.
Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas. Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico; hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios países? Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirles que se den la forma de gobierno que más les convenga.
¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto? No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su modo de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra. ¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás!. (abucheos)
¡Un momento jóvenes!, ¿pero por qué tan sensitivos? Pero si no aguantan nada, no, pero si no he terminado, tomen asiento.Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos… todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo? Siéntense.
Y ahora, mis queridos colegas Verdes, ¿ustedes qué dijeron?: “Ya votó por nosotros”, ¿no?, pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero.
Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento. Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es en la forma en que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.
El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lobaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju… y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos.
Pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares. Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en latécnica… pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria.
Ayúdennos respetando nuestras culturas, nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional. Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorios, sino como seremos humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.
Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada. Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo delegar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia.
Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones:
“Amaos … amaos los unos a los otros” , pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”. He dicho…”.