sábado, 17 de diciembre de 2011

A 20 años de la disolución de la URSS


Hace veinte años, el mundo en el que yo había creído desapareció sin decir adiós.
Luego de una larga y secreta agonía, durante diciembre de 1991 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue disuelta (ése es el vocablo que utilizaron sus enterradores), dejando atrás la existencia de un sistema que albergaba -con matices- a tres cuartas partes de la humanidad y que constituía un espejo donde se miraba el resto del planeta, ya para imitarlo, ya para destruirlo. Junto a él se desvanecía también la esperanza de millones de personas que en todo el mundo creyeron, hasta el fanatismo, en la posibilidad de socavar las bases del capitalismo para suplantarlo por un paraíso sin explotadores ni explotados. Era no sólo el fin de un sistema económico, político y social, sino también la extinción de una religión poderosa y cautivante que alimentó por décadas la fe de multitudes enardecidas. Una fe por la que valía la pena hacer la guerra y morir en el intento. Un dogma al que rindieron culto hasta el final de su existencia celebridades de la talla de Pablo Picasso, Rafael Alberti, Jorge Amado y Pablo Neruda, y hoy sigue recordando, como estigma de su juventud, buena parte de los referentes de la intelectualidad más creativa del mundo.

Porque el comunismo no fue solamente una manera de pensar, sino también una forma de ser, una cosmovisión que buscaba cambiar la raíz misma de la condición humana. Desde las diversas expresiones del arte hasta la conducta sexual de los sujetos, todo era materia de análisis y elaboración teórica por parte de academias y centros de estudios del campo socialista y de los organismos especializados de los partidos comunistas de distintos países. Había un "punto de vista marxista" para cada disciplina o conducta humana. Esa pretensión totalizadora llevó a las cúpulas partidarias a concentrar un poder discrecional y arbitrario. En nombre de "la moral de los comunistas" se cometieron cruentas depuraciones de las que fueron víctimas no sólo disidentes y minorías, como la homosexual, sino hasta esposas y esposos infieles. La casa se reservaba el derecho de admisión. "El Hombre Nuevo", que ha inspirado tanta literatura, no fue, por tanto, una mera creación folklórica sino un elemento esencial al ADN doctrinario.
El marxismo, cristalizado en religión oficial, terminó por devorarse a la dulce criatura que habían imaginado sus creadores. Y su obra cúlmine, la URSS, el gigante de los Soviet de obreros, campesinos y soldados, fue virando con los años hacia una despiadada dictadura, un gendarme internacional, responsable de muchas de las grandes tragedias del siglo XX.

Ninguna de esas derivaciones de la propuesta originaria ocurrió por casualidad. El fundamentalismo, cualquiera sea, siempre termina en purgas, intentos de "proteger la pureza" y en la creación de milicias especializadas. El comunismo destiló su propia elite de custodios: eran "los mejores hijos del pueblo", "la vanguardia esclarecida", "los cuadros de la revolución". Bajo esas premisas se crearon instrumentos prácticos dedicados a velar por la causa, desde las "comisiones de control y vigilancia revolucionaria" hasta las policías secretas y los aceitados sistemas de espionaje. Una sofisticada maquinaria destinada a proteger la intangibilidad de los principios.
A pesar de sus sombras, la historia del Movimiento Comunista Internacional está plagada de páginas heroicas. Sus militantes, millones de convencidos luchadores, dieron todo por esa bandera que simbolizaba, en la hoz y el martillo, "la alianza indestructible" entre proletarios y campesinos. Recuerdo que en el Museo de la Revolución, en la Plaza Roja de Moscú, había una sección dedicada a las credenciales partidarias que habían sido perforadas por balas enemigas, tanto en la guerra con el hitlerismo como en la lucha clandestina en los países capitalistas. Era un honor llevar en el bolsillo, "cerca del corazón", el carnet del Partido y aferrarse a él cuando llegaba la hora de entregar hasta la última gota de sangre en el combate contra el enemigo de clase.

Las cárceles de las dictaduras más temerarias del mundo comprobaron la templanza de esa legión de revolucionarios, capaz de resistir las más crueles torturas sin entregar un dato que comprometiera la seguridad de su organización.
El comunismo práctico, despojado por sus cúpulas de la dialéctica que habían imaginado sus padres fundadores, fue la religión de los ateos, una gigantesca causa que exaltaba el sacrificio y postergaba la felicidad para un futuro luminoso.

De las innumerables anécdotas que atesoro de mi experiencia como ex alumno de la Escuela Superior del Komsomol Leninista de la URSS, cuando tenía apenas 17 años, recuerdo una que me marcó especialmente. Fue una visita que hice, junto a otros alumnos del instituto internacional de cuadros juveniles, a la casa de una veterana afiliada del PC soviético, viuda de un general fusilado por Stalin. En el modesto departamento que habitaba cerca de Las Colinas de Lenin, sólo dos retratos adornaban las despojadas paredes. Uno era el de un hombre de unos 50 años, arropado con uniforme del Ejército Rojo y en que se destacaban las medallas que había recibido como Héroe de la Segunda Guerra. Su marido. El otro, de mayor tamaño, era el de José Stalin, una típica fotografía oficial de los tiempos del culto a la personalidad. Con curiosidad de devoto (por entonces, yo no quería saber la verdad sino alimentar mi temple militante), consulté a nuestra anfitriona acerca de esa extraña convivencia mural.
-¿Su esposo fue Héroe de la URSS?
-Sí, un hombre muy fiel al Partido y a la Patria.
-Pero lo fusilaron por traidor, ¿verdad?
-Bueno? fue un error. El Partido también se equivoca.
-¿Stalin ordenó su ejecución?
-El camarada Stalin, sí.
...
-Eran otros tiempos, el camarada Stalin había salvado a nuestro país del nazismo, él era nuestro héroe mayor. Fue un error propio de las circunstancias. Luego, el camarada Stalin reconoció su equivocación y mi marido fue rehabilitado, se le restituyeron las condecoraciones y se le devolvió su grado militar. Para mí es un gran orgullo que hoy descansen uno junto al otro.

De alguna manera, esa unión representa la supervivencia del Partido a todas las inclemencias, incluso la de sus propios errores? Podrían escribirse miles de páginas con historias similares. Espías que volvieron de sus misiones secretas en el exterior y fueron apresados durante una década en Siberia, disidentes expulsados por no responder a las expectativas de la conducción, militantes sancionados por flaquear ante una orden. A pesar de todo, muchas de esas víctimas de abusos hoy incomprensibles volvían a los cálidos brazos de la organización para pedir perdón. El Partido era omnímodo.

Han pasado apenas dos décadas (un suspiro en tiempos históricos) desde que el gigante dejó de respirar. Fue la muerte menos anunciada de la historia. Ni la CIA ni toda la parafernalia dedicada a combatir "La marea roja" pudieron advertir que su final sobrevendría por una enfermedad autoinmune.
Apenas dos años antes de la desintegración de la URSS, el Muro de Berlín, la frontera más original del mundo, un paredón de 57 kilómetros de extensión, electrificado y bajo custodia de temibles guardianes, que rodeaba una isla urbana instituida como capital de la Alemania socialista, se había desplomado en medio de una comedia de anuncios que ni el más creativo de los libretistas de Hollywood pudo imaginar. Sin tiros, ni grandes avalanchas humanas ni dramáticos ultimátums. El paredón simplemente se abrió luego de que un gris burócrata comunista equivocara la fecha que el temible Buró Político de la RDA había establecido como inicio de la libre circulación entre las dos repúblicas que integraban el antiguo Reich.

Ese fue el primer indicio de que la Tercera Guerra Mundial, tantas veces proclamada y en cuya preparación se invirtieron multimillonarios recursos y millones de vidas, se había quedado sin uno de sus seguros antagonistas. A partir de esa fecha, 9 de noviembre de 1989, las patrias socialistas, que constituían el resto del cordón sanitario europeo que rodeaba a la Unión Soviética (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia), se fueron desmontando una por una. Como piezas de utilería, aquellas férreas estructuras que habían integrado su propio comando militar coordinado, el Pacto de Varsovia, anunciaban su rendición incondicional ante un enemigo vaporoso: sus pacíficas poblaciones. No hubo estridencias ni gestos heroicos. Ejércitos, policías, agencias de espionaje, medios de comunicaciones oficiales, sindicatos, brigadas infantiles y juveniles, organismos de censura y aceitadas burocracias estatales se extinguieron tiempo récord.
Podía suponerse un final del Paraíso en la Tierra. Pero no ese final indecoroso, vacío de épica, esa huida sin trepidación. Fue un deshielo rápido y sulencioso.

Por Jorge Sigal
El autor es editor y periodista. Publicó El día que maté a mi padre . Confesiones de un ex comunista.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Dos Américas Latinas?

 La reciente propuesta del presidente Obama de crear lo que podría ser el bloque comercial más grande del mundo con los países situados en la cuenca del Pacífico plantea una interesante pregunta en esta parte del mundo: si veremos una división de facto de América latina, entre un bloque del Pacífico y un bloque del Atlántico.

Es posible que eso ya esté ocurriendo. La proclamación de Obama de que "Estados Unidos es un país del Pacífico" y su anuncio de que Washington procurará ampliar significativamente el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico, conocido como TPP, ha conmovido las negociaciones comerciales internacionales. Los economistas coinciden en que se trata de las negociaciones comerciales más importantes que tienen lugar en el mundo.
Según el plan, el TPP, que actualmente tiene nueve países miembros, entre ellos Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Chile y Perú, se ampliaría para incluir a Japón -tercera economía del mundo-, México, Canadá y, quizá, Corea del Sur. El nuevo bloque comercial Asia-Pacífico eliminaría los impuestos aduaneros y establecería estándares comunes para las inversiones y para las regulaciones laborales y ambientales. Estados Unidos quiere, además de facilitar el comercio con países asiáticos, crear un contrapeso al creciente poderío económico de China, y México quiere hacer lo mismo con el creciente poder de Brasil.

En América latina, cuatro países de la cuenca del Pacífico -México, Colombia, Perú y Chile- ya han acordado iniciar su propio grupo subregional, con el propósito de aprovechar las nuevas oportunidades comerciales de la región Asia-Pacífico. En una cumbre del 5 del actual en Mérida, México, los cuatro países -más Panamá, que participó en calidad de observador- acordaron lanzar su bloque comercial, conocido como la Alianza del Pacífico, el 4 de junio de 2012, en Chile.
Los cuatro países de la Alianza ya se comprometieron a consolidar sus cuatro bolsas de valores en un Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) y firmar un cronograma gradual para la total eliminación de las tarifas aduaneras de bienes y servicios en 2020 o 2025.

El secretario de Economía de México, Bruno Ferrari, me dijo en una entrevista telefónica que estamos "entrando en una era de bloques comerciales" que reemplazará a la época en la que los países procuraban firmar acuerdos bilaterales de libre comercio. Ahora los países se unen para crear cadenas de suministros que produzcan bienes de forma más eficiente o corren el riesgo de no poder competir, expresó. "Cuando México firmó su primer acuerdo de libre comercio, hace unas décadas, había 40 acuerdos de libre comercio en todo el mundo. Hoy hay 290 -dijo-. Eso significa que se están erosionando los tratados de libre comercio, porque ya hay muchos países que los tienen." Y Ferrari añadió: "Sin ninguna duda, el TPP es el tratado comercial más importante que se está forjando en el mundo".
En otra entrevista, el ministro de Comercio de Colombia, Sergio Díaz-Granados, me dijo que uno de los objetivos centrales de la Alianza del Pacífico, además de ampliar el comercio intrarregional, "será aumentar la participación de América latina en la cuenca Asia-Pacífico, que va a ser la zona más dinámica en los próximos veinte años". La Alianza estará abierta a todos los países latinoamericanos, agregó.

Mi opinión: idealmente, los países latinoamericanos deberían procurar la creación de un bloque comercial que abarque a toda América latina. Según un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo, el comercio intrarregional de América latina constituye apenas un 20% del comercio total de la región, comparado con el 46% de Asia y el 67 de Europa.
Pero, tristemente, en la cumbre del 3 del actual celebrada en Caracas, Venezuela, que creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), sobraron los discursos poéticos sobre la unidad regional, pero no se aprobó ninguna medida concreta para acelerar la integración económica. De hecho, los ministros de Economía ni participaron de esa cumbre.

Es probable que en 2012 veamos una consolidación del bloque Chile-Perú-Colombia-México, con la posible adición futura de países centroamericanos.
Por otra parte, Brasil, la Argentina, Uruguay y Venezuela, que en los últimos años se han beneficiado con los precios récord de exportación que alcanzaron las materias primas, probablemente sigan exportando materias primas a China y la India y, en el caso de Venezuela, a Estados Unidos sin mayor apuro por integrarse a bloques comerciales más grandes.

Ojalá me equivoque, pero a pesar de todos los grandes discursos sobre la integración latinoamericana que escuchamos en las últimas semanas, todo parece indicar que a corto plazo tendremos una América latina del Pacífico y otra América latina del Atlántico.
Andrés Oppenheimer

viernes, 9 de diciembre de 2011

La Unión Europea al borde de la fractura

Dividida y agobiada por la crisis, la UE está al borde de la fractura. Ante la falta de consenso, el acuerdo se limitará a 23 países de los 27 que integran la eurozona; continúan las intensas negociaciones

BRUSELAS.- Los líderes de la Unión Europea debieron resignarse a aceptar una división para alcanzar un acuerdo que permita adoptar las nuevas normas sobre disciplina presupuestaria de la eurozona, pero reducido a tan sólo 23 de los 27 miembros del bloque, debido a "fuertes diferencias" con Gran Bretaña que rechazó sumarse al plan impulsado por Francia y Alemania, lo que dejó al bloque al borde de la fractura.
La cena de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, que se alargó más de diez horas y concluyó a las cinco de la madrugada, logró acuerdos en medidas concretas como acelerar un año la entrada en vigor del fondo de rescate permanente y dotar al FMI con 200.000 millones de euros para ayudar a países en crisis.

La reunión logró bastante rápido un pacto sobre disciplina presupuestaria, que consagra la "regla de oro" para que los países no tengan déficit estructurales anuales superiores al 0,5 % del PBI, que además se incluirá en las constituciones de los países o en legislaciones equivalentes.
Sin embargo, la división llegó a la hora de ver qué marco legal se daba a ese acuerdo. El primer ministro británico, David Cameron, se erigió en protagonista, secundado por Hungría, al exigir la inclusión de un protocolo para exonerar al Reino Unido de algunas normas sobre la regulación de los servicios financieros.

Los 17 países del euro y otros seis no miembros (Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía) se mostraron dispuestos a unirse a ese nuevo tratado, mientras que Suecia y la República Checa pidieron realizar consultas con sus parlamentos o con socios de las coaliciones de gobierno.
"Cameron ha pedido lo que todos considerábamos inaceptable", resumió la situación el presidente francés, NicolasSarkozy, quien no dejó de recordar que parte de los problemas económicos actuales "vienen de la desregulación de los servicios financieros". "Si aceptamos una derogación para el Reino Unido, sería poner en cuestión una gran parte del trabajo hecho (en la UE) para la regulación" de este sector, insistió.
Sin embargo, el mandatario francés, con gesto muy adusto, rechazó que se esté generando una división en la UE: "Estamos tratando de salvar nuestra moneda y nos acusan de hacer una Europa a dos velocidades". En esa misma línea, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, consideró que el acuerdo "se acerca bastante a un buen pacto fiscal" y "ciertamente ayudará en la situación actual",

Pero, en contrapartida, el primer ministro británico fue tajante al asegurar que las condiciones eran "inaceptables" para su país, que quería salvaguardas para evitar que las normas europeas afecten al trabajo de la City londinense, el principal centro financiero mundial.
Además de la disciplina fiscal y su forma legal, los líderes acordaron una serie de medidas inmediatas con las que se espera calmar la crisis de la deuda en la zona euro. Así, los 27 países acordaron acelerar la entrada en vigor del fondo de rescate permanente a julio de 2012 y dotar al FMI con 200.000 millones de euros para ayudar a países en crisis.
Los líderes decidieron reforzar sus dos fondos de rescate al combinar su fuerza y mantenerlos en paralelo hasta mediados de 2013, con la idea de crear un verdadero cortafuegos capaz de frenar el contagio y de rescatar, si fuera necesario, a economías más grandes. No obstante, al final Alemania se ha salido con la suya en detrimento de Francia y el fondo de rescate permanente no tendrá una licencia bancaria, algo que le hubiera facilitado acceso a los recursos del BCE.

En tanto, esta mañana la canciller alemana Angela Merkel aseguró que Europa no ha querido hacer "compromisos irresponsables", horas después de que los gobiernos de la eurozona decidieran avanzar en el refuerzo de las reglas presupuestarias para salir de la crisis de deuda, incluso ante la negativa de Reino Unido.
"Los británicos siempre han estado fuera del euro (...) así que es una situación conocida para nosotros", comentó Merkel a la entrada de la segunda jornada de la cumbre europea en Bruselas. "David Cameron estaba sentado con nosotros en la mesa, tomamos la decisión en beneficio del euro, no podíamos hacer compromisos (con Londres) irresponsables, teníamos que aprobar reglas más duras", agregó Merkel.
Merkel expresó su confianza en que el acuerdo para reforzar el euro dará seguridad a los mercados financieros y al mundo económico, que en los últimos meses ha presionado hasta el límite a la moneda única. "Todo el mundo verá que hemos aprendido de nuestros errores pasados. Estoy muy satisfecha con el acuerdo", subrayó Merkel.

domingo, 2 de octubre de 2011

La crisis no es global, sino solo de los países avanzados

Por Jorge Castro
La crisis europea se agrava, y se acentúa la parálisis del proceso de acumulación en EE.UU. por la escasa predisposición a invertir de sus empresarios, a pesar de su extraordinario nivel de rentabilidad. Mientras tanto, aparecen síntomas de desaceleración de la economía china, y en general de los países emergentes; y caen, sobre todo en las últimas dos semanas, los índices de precios de los commodities en el mercado mundial.
Así, la crisis europea y estadounidense parece transformarse en crisis global, lo que ha desatado, incluso, una afanosa búsqueda de analogías con la situación de 2008-2009 , cuyo epicentro fue el colapso de Lehman Brothers (15-09-08), convertido en un punto de inflexión de alcance global.
En China, por cuarto mes consecutivo, el índice de crecimiento industrial (PMI) disminuyó en septiembre 0,2 puntos porcentuales, y se redujo a 50,7, lo que todavía indica expansión , pero a 7 décimas del borde de una etapa declinante, esto es, contractiva.
A su vez, el índice global de precios de los commodities (Dow Jones-UBS) disminuyó 8,5% en agosto respecto al pico de abril, y cayó un porcentaje similar en septiembre. En los últimos 15 días la tendencia se aceleró, con una disminución del precio de la soja de 18% , curiosamente el mismo porcentaje con que el real brasileño se devaluó.
En este período, las pérdidas de los mercados bursátiles, sobre todo en Europa y EE.UU., superaron U$S 8 billones, una fracción de lo ocurrido en 2008-2009 (– U$S 49 billones), pero con síntomas ominosos en el mismo sentido, revelados por la extrema volatilidad de las operaciones . Todo indica que la desaceleración de la economía china (disminuyó 1 punto entre el segundo trimestre y el primero – 9,5% vs. 10,5%) no es el resultado de factores estructurales, sino de la política deliberada del Banco Central de Beijing, que aumentó por cinco veces consecutivas la tasa de interés , para controlar una inflación que alcanzó 6,4% anual entre abril y junio, arrastrada por el precio de los alimentos, que treparon 14,4%, el mayor nivel en tres años. De todos modos, la inflación no alimentaria ( core ) creció solo 2,5% en el año.
La desaceleración china en el segundo trimestre fue acompañada por un aumento del PBI industrial de 13,5% anual , mientras que la tasa de inversión fija (acumulación de capital) creció 15%, y el consumo interno, a pesar del aumento de las tasas de interés, se expandió 10% por año.
La segunda característica de la expansión china es que provino, prácticamente en su totalidad, del auge de la demanda doméstica (las exportaciones netas aportaron 0% al crecimiento del PBI). La demanda interna ha contribuido 110% al crecimiento del producto desde 2009, y era 85% en los tres años previos.
Lo que sucede con la demanda doméstica china, factor casi excluyente del crecimiento del país, es exactamente lo contrario de lo que ocurre en EE.UU. y Alemania, donde la expansión depende esencialmente de las exportaciones. La simetría, con carácter inverso, de los dos polos de la economía global es el rasgo central del proceso de acumulación en la segunda parte del año. Las exportaciones aumentarían 20% en 2011, pero con una novedad estratégica de importancia crucial: a partir de este año, la mayor parte (casi 2/3) se dirigirá al mundo emergente y no a los países avanzados , como ocurrió en los 30 años previos a la crisis.
A partir de 2020 los principales mercados de la República Popular no serán EE.UU. y UE, sino India y Brasil, adonde las exportaciones crecerían 4 y 5 veces, respectivamente. No hay pronóstico efectivo sin diagnóstico acertado. La única manera de prever una tendencia histórica es fijarla en el presente. No existe crisis global, sino que el hecho central de la época - transferencia del eje de la acumulación capitalista de los países avanzados a los emergentes - en lo esencial ya ha ocurrido. Es un giro histórico que exige ser conjugado en tiempo pasado.

martes, 9 de agosto de 2011

10 claves para entender la crisis económica global

Por Jorge Oviedo | LA NACION
1. Ahora el fantasma es la recesión. En los últimos meses los mercados bursátiles se espantaron primero por la posibilidad de una cesación de pagos en Grecia y la posibilidad de que se contagiara a Portugal o a España, con consecuencias desastrosas. Luego fue el temor a la cesación de pagos en los Estados Unidos no por falta de crédito, sino por la falta de un acuerdo político para manejar el presupuesto. Ahora el temor es a la vuelta a una recesión profunda a niveles como los de 2008.
2. ¿Se había recuperado la economía norteamericana? Sí, pero muy débilmente y de manera despareja. El débil repunte de la economía crea muy pocos empleos, la desocupación es muy alta y hay dudas sobre cómo podía continuar creciendo. Todavía hay por lo menos un millón de viviendas que valen en el mercado menos que el valor de la hipoteca que tienen.
3 ¿ El acuerdo para evitar el default de la deuda americana no alivió la presión? No. Primero creó mucha desconfianza por el manejo político que se vio. A los Estados Unidos no le faltaba el crédito y podía seguir endeudándose, a diferencia de Grecia a quien los mercados no le prestan más. El pobre manejo político creo la sensación de inseguridad en la capacidad para resolver las cosas en tiempos difíciles. La confianza en que EE.UU. pagará siempre su deuda y respetará en el valor de su moneda se basa en la confianza en su sistema institucional.
4 ¿Hay peligro de que Estados Unidos entre en cesación de pagos? No. La calificadora de riesgo Standard & Poor's rebajó la calificación de deuda de la más alta a uno inferior, pero muy lejos del riesgo de cesación de pagos. Muchos han creído que el acuerdo entre republicanos y demócratas para elevar el techo de la deuda tiene recortes de gastos enormes que hacen que sea difícil que la economía vuelva a crecer vigorosamente pronto. El Nobel Paul Krugman desde su columna en el New Yok Times criticó fuertemente ese acuerdo.
5 ¿Cuáles son las consecuencias para la Argentina? Una profunda recesión que reduzca el precio de las materias primas, como la soja, el petróleo y algunos metales tendría importantes consecuencias para la Argentina y otros países productores que se han visto beneficiados por la larga bonanza de valores en esos productos.
6 ¿Es parecida la situación a la de 2008? En 2008 hubo un colapso del crédito por la enorme desconfianza que causó la súbita caída de Lehman Brothers. Ese colapso generó una caída súbita y muy profunda del comercio mundial. La caída accionaria actual más parece relacionada con un temor a una economía anémica por algún tiempo más, pero no a la caída de algún gigante financiero.
7 ¿Desaparecerá el dólar como moneda de refugio? Los mismos analistas que rebajaron la calificación de los Estados Unidos consideraron que la moneda norteamericana seguirá por mucho tiempo un refugio. La mayor parte del comercio mundial está nominado en esa moneda y países como China y Brasil son grandes tenedores de activos nominados en dólares como reserva. Parece difícil de cambiar de un modo veloz. De hecho en la Argentina ante los temores crece la demanda de dólares y el Banco Central debe vender para evitar el aumento de la cotización.
8 ¿Por qué caería el precio de las materias primas? Por la menor demanda por estar anémicas las economías americana, la del área del euro y Japón. El temor a ese efecto fue el que hizo retroceder el precio del petróleo, que no ha vuelto a tener los altísimos precios que tuvo antes de la crisis de 2008. Hay economistas que remarcan que, aún antes de esta caída, el comercio mundial no se ha recuperado a niveles previos a la crisis de 2008 y que algunos países como China han sostenido su crecimiento apoyándose en el consumo interno para remplazar exportaciones y que eso podría apuntalar el precio de los alimentos como la soja.
9 ¿Es seguro que se cumplirán los pronósticos de Standard & Poor's? El papel de las calificadoras de riesgo es sumamente controvertido y muchos les adjudican una enorme responsabilidad por haber otorgado calificaciones de altamente confiables a paquetes de deudas hipotecarias que resultaron ser, en realidad, "bonos basura".
10 ¿Hay manera de ser inmune al contagio? Es difícil. La Argentina, que no está tomando activamente créditos en el exterior, no es vulnerable a una violenta suspensión de esa entrada de fondos, como le pasó a Grecia, España y Portugal, entre otros y a la propia Argentina en la crisis de 2001 y 2002. En cambio, el país parece vulnerable a una eventual reducción del ingreso de divisas por exportación de productos, en especial de los del complejo sojero, ante una caída de los precios, de las cantidades demandadas o de ambas a la vez. Del mismo modo, una significativa reducción del nivel de actividad en Brasil sería muy perjudicial para la Argentina.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Crisis de la deuda en Estados Unidos

La catastrófica claudicación de Obama. Por Paul Krugman

WASHINGTON.- El acuerdo para elevar el techo de la deuda federal está a punto de ser aprobado. Si esto sucede, muchos comentaristas anunciarán que se ha evitado la catástrofe. Se estarán equivocando.
Porque el acuerdo en sí, según la información disponible, es una catástrofe, y no sólo para el presidente Barack Obama y su partido. El acuerdo perjudicará a una economía que ya está en recesión, probablemente agrave aún más el eterno problema del déficit norteamericano y, lo que es más importante todavía, al demostrar que la extorsión descarada funciona y no tiene costo político, arrastrará a Estados Unidos por el camino de las repúblicas bananeras.
Empecemos por la economía. En este momento, el país atraviesa una profunda depresión. Es casi seguro que la economía seguirá fuertemente deprimida durante todo el año que viene. Y es muy probable que la depresión continúe también durante 2013, o incluso más allá.
Lo peor que se puede hacer en una coyuntura como ésta es recortar el gasto público, porque sólo deprimirá la economía aún más. No escuchen a esos que invocan al hada de la confianza de los mercados, que aseguran que las enérgicas medidas presupuestarias transmitirán tranquilidad a los inversores y los consumidores y lograrán que gasten más. Las cosas no funcionan así: está demostrado por numerosos estudios de los registros históricos.
De hecho, recortar el gasto con la economía deprimida ni siquiera aliviará mucho la situación presupuestaria, y hasta podría agravarla. Por un lado, las tasas de interés con las que se endeuda el gobierno federal son muy bajas, así que un recorte del gasto ahora no hará mucho por reducir el costo de los intereses futuros. Por otro lado, debilitar la economía ahora también dañará sus perspectivas a largo plazo, reduciendo a su vez los ingresos futuros. Así que esos exigentes recortes del gasto de la actualidad son como esos médicos medievales que trataban al enfermo con sangrías y sólo conseguían enfermarlo aún más.
Y después están los términos del arreglo, que equivalen a una abyecta rendición por parte del presidente Obama. Primero, habrá enormes recortes del gasto público, sin aumentos de los ingresos. Luego un panel recomendará futuras reducciones del déficit, y si esas recomendaciones son aceptadas, habrá otros recortes del gasto.
Supuestamente, los republicanos tendrán incentivos para hacer concesiones en la próxima ronda, porque los gastos en defensa están en la mira de los recortes. Pero el Partido Republicano acaba de demostrar que está dispuesto a dejar que se produzca un colapso financiero a menos que su ala más dura obtenga todo lo que quiere. ¿Por qué esperar entonces que sean más razonables la próxima vez?
De hecho, lo más probable es que los republicanos se envalentonen por el modo en que Obama sigue retrocediendo frente a sus amenazas. Ya se rindió en diciembre, cuando extendió todos los recortes impositivos de George W. Bush, y se ha rendido ahora y a gran escala frente a la descarada extorsión sobre el techo de endeudamiento. Tal vez sea yo, pero acá veo un patrón de conducta.
¿Tenía el presidente alguna alternativa esta vez? Sí. Para empezar, podría y debería haber pedido un aumento del techo de endeudamiento allá en diciembre pasado.
Cuando le preguntaron por qué no lo hizo, respondió que estaba seguro de que los republicanos actuarían con responsabilidad. Seguí participando.
Incluso ahora, el gobierno de Obama podría haber recurrido a maniobras legales para sortear el techo de endeudamiento, para lo cual contaba con numerosas opciones. En circunstancias normales, habría sido un recurso extremo. Pero frente a la realidad de lo que está pasando, es decir, una extorsión descarada de parte de un partido que, después de todo, sólo controla una de las cámaras del Congreso, habría sido totalmente justificable.
Como mínimo, el presidente podría haber usado la opción de la artimaña legal para fortalecer su posición en las negociaciones. Sin embargo, hizo todo lo contrario: descartó todas esas opciones desde el principio.
¿Pero endurecer su postura no hubiese provocado preocupación en los mercados? Probablemente no. De hecho, si yo fuera un inversionista y viera que el presidente está dispuesto y es capaz de plantarse ante la extorsión de la extrema derecha, me sentiría más tranquilo, y no más preocupado. En cambio, Obama eligió mostrar lo contrario.
Todos pierden
Que nadie se equivoque: lo que estamos presenciando es una catástrofe en todos los planos.
Es, por supuesto, una catástrofe política para los demócratas, que hace apenas unas semanas parecían haber dejado en retirada a los republicanos y sus planes para desmantelar Medicare; ahora Obama arrojó todo a la basura. Y el daño continúa: habrá más situaciones embudo en las que los republicanos tendrán ocasión de amenazar con generar una crisis a menos que el presidente se rinda, y ahora pueden actuar confiados en que así será.
A la larga, sin embargo, los demócratas no serán los únicos perdedores. Lo que los republicanos lograron al salirse con la suya es poner en duda todo el sistema de gobierno. Al fin y al cabo, si es el partido dispuesto a ser más despiadado, dispuesto incluso a poner en peligro la seguridad económica de la nación, el que logra dictar las políticas de Estado, ¿cómo va a funcionar la democracia norteamericana? La respuesta: quizá no funcione.

miércoles, 9 de febrero de 2011

A la India le llegó su oportunidad

Apuntes de un viaje a un país que sabe crecer. Gustavo Grobocopatel.
Los diarios y las revistas de la India hablan de 400 billones de dólares en operaciones de fusiones y adquisiciones, principalmente en pymes, y se refieren permanentemente a las proyecciones de crecimiento de su economía y de las transformaciones que la llevaron a ser una de las regiones más promisorias del planeta en el siglo XXI.
Algunos especialistas las comparan con las reformas de los Meiji, en Japón, o de Deng, en China, a fines de la década del 70. En la India, la democracia llegó antes que el capitalismo y por ello se sienten por detrás de los gigantes asiáticos. Creen que para que este crecimiento sea sostenido e inclusivo es fundamental adaptarse a la globalización y a la economía del conocimiento, con un sistema democrático y un Estado presente y facilitador.
La India tiene mas de 1,2 billones de habitantes, 75% de su población es rural y de menos de 35 años. Un 20% de la población pertenece a la clase media, que se triplicó en los últimos 10 años, y por lo menos 27%, o sea, más de 300 millones, está bajo la línea de pobreza, es decir, gana menos de un dólar por día.
La India pone en discusión muchos de nuestros sistemas de valores y creencias. Nunca se acaba de conocerla, aunque visitándola con algún detenimiento se tiene la convicción de que la India cambiará muchísimo en los próximos años y de que la historia recordará este proceso de la primera mitad del siglo XXI. Uno sale con esperanza, no con el sentimiento zonzo del optimismo, como diría mi paisano Oscar Terán. Vi cómo crece la India: el gobierno sabe que no se puede mantener un 9% de crecimiento anual si no hay inversión. A pesar de las quejas sobre que la inversión pública es insuficiente e ineficaz, hay nuevas autopistas y carreteras, nuevos aeropuertos, y los subterráneos crecen como topos en algunas de las grandes ciudades. Hay nuevas construcciones a la vera de los caminos, son complejos habitacionales y oficinas supermodernas que desafían al cielo, nuevas escuelas y universidades. En general, la gente está mejor cada año, hay menos pobres y más clase media.
Los cambios iniciados en 1991 son diferentes según los segmentos de la economía. En general, los sectores abiertos a la competencia global son más competitivos y tienen una proyección mayor. Los sectores donde el Estado gerencia e interactúa mucho, salvo honrosas excepciones, son más lentos, burocráticos e ineficientes. Los consumidores se quejan.
Sin duda que hay muchos interrogantes sobre cómo seguirá este proceso, pero, ante los desafíos y la incertidumbre, ante la dimensión de su problema, la India prefiere mirar hacia adelante y asumir un compromiso con el pasado y con el futuro. Con el pasado para aprender, no para negarlo ni para que los condicione. Con el futuro, para construirlo, no para temerle ni para adivinarlo.
Los indios piensan en sus 100.000.000 de emprendedores que utilizarán la plataforma de la sociedad del conocimiento para crear productos y servicios innovadores, en los millones de obreros que seguirán haciendo la obra pública, en los millones de artesanos de la seda, de la lana y en las industrias iniciales, como la textil, la minería y la química.
En los campos de la India se expone una versión abierta de la sociedad agrícola: agricultores que trabajan sin mecanización alguna, con mucha actividad para autoconsumo, con baja tecnología, sin ningún tipo de organización e integración en cadenas de valor. Paradójicamente, en medio de esos campos hay innumerables molinos de energía eólica y publicidad que habla de educación para emprendedores e innovadores.
Los agricultores tendrán el desafío de alimentar a una población creciente en número y en demandas. Visitando la Universidad de Punjab, centro desde donde se irradió la revolución verde y que llevó a la India al superávit de alimentos en la década del 80, intercambiamos ideas con los académicos y productores del próspero Estado indio, que, junto con Hariyana, aporta el 70% de la oferta de granos.
Los desafíos de la agricultura en la India son aumentar la productividad, mejorando el manejo de plagas y enfermedades y, sobre todo, el desarrollo de la biotecnología; hay un problema de logística e infraestructura y se pierde cada año el 10% de la producción por no poder almacenar los granos. Por otra parte, tiene pendiente la agenda de la sustentabilidad. Los suelos se agotan; son dos cultivos cada año desde hace más de 40 y tienen una agricultura muy dependiente del agua -se riega más del 80% de sus cultivos-; no saben cómo los impactará el cambio climático.
En cada uno de estos temas, la experiencia argentina tiene mucho para dar y aportar: la India está frente al desafío de una nueva revolución agrícola en la cual la siembra directa, la biotecnología, la utilización del silo bolsa, entre otras tecnologías, pueden ser claves para su éxito.
Otro de sus grandes desafíos es cómo reorganizar su sistema productivo, y en esto el desarrollo de redes del campo argentino puede ser un aporte importante. La organización en red ayuda mucho más a los pequeños productores que a los grandes. Por otra parte, el consumo de proteínas per cápita es muy bajo, sólo un 25% de lo aconsejado por la OMS, y la Argentina y esta región del mundo son líderes en el comercio de proteínas y sus diversos envases.
Los diarios locales también hablan mucho de la corrupción y hay escándalos diarios que comprometen al partido gobernante, funcionarios y opositores. Se dice con claridad: "Aquí los dos grandes problemas son la población y la corrupción". Es probable que el Estado y el sistema político tengan que hacer una profunda reforma para reducir la corrupción y aumentar su eficiencia. Una especie de movimiento gandhiano del siglo XXI en pos del servicio y la generosidad de sus funcionarios públicos. Digo gandhiano por sus ideas de descentralización y vocación de servicio, y digo del siglo XXI porque recordemos que Gandhi no estuvo abierto a la sociedad industrial y muchos creen que éste fue su error más grande.
Tengo aquí la misma sensación que en Brasil: países pobres que han estado esperando por años una oportunidad y ahora la tienen. Están corriendo desesperadamente y a pasos agigantados para aprovecharla. Saben que pueden resolver los problemas del hambre y el desarrollo en los próximos 10 o 20 años o, por lo menos, crear una nueva plataforma, diferente a la que heredaron de sus padres. Las expectativas de las clases bajas son muy diferentes en estos países en relación con el nuestro (aquí la pobreza fue masiva y a cielo abierto).
Los jóvenes indios preguntan sobre China, la ven como una competencia feroz, muy organizada. Tienen dudas sobre cómo será el mundo jugando el partido con ellos, piensan que tienden a dominar y a cooperar poco.
Los indios también piensan y se afianzan en las redes globales y su integración. Cientos de miles de indios están en Dubai, Estados Unidos, Gran Bretaña o Qatar manejando empresas globales por sus inigualables competencias. Esas que les vienen de sus más profundas creencias y valores: adaptación a los cambios, manejo de la incertidumbre, la creatividad, la capacidad de comunicarse empáticamente. Los indios ocupan lugares de privilegio en la gestión de empresas de trading , de finanzas y de logística globales. También miran a Africa como lugar de inversión y desarrollo de negocios. Todavía no tienen tanto en el radar a América latina, y es una pena. Tenemos mucho para ofrecerles desde nuestro sur de América y, fundamentalmente, mucho por aprender de ellos.
El autor es empresario agropecuario

domingo, 6 de febrero de 2011

Se amplía el BRIC, aparecen los EAGLEs

Después de los BRIC: el próximo seleccionado de economías emergentes
Tras las huellas del fenómeno BRIC, los bancos de inversión buscan detectar la siguiente camada de titanes en ascenso. Aunque parezca raro, dada su reciente instalación en el vocabulario general, el acrónimo BRIC puede estar entrando en la obsolescencia, al menos en términos de grupo de economías más prometedoras y redituables para la inversión internacional.
El hombre que inventó esa designación, Jim O’Neill, hoy presidente de Goldman Sachs Assets Management, dijo este mes que su firma ha puesto la mira en un nuevo cuarteto: México, Indonesia, Turquía, y Surcorea (MITSK, si se lo ex presa como sigla y en inglés). Junto con Brasil, Rusia, India y China, ahora llama a los ocho "economías de crecimiento", para distinguirlas del genérico "emergentes" que, sostiene, a fuerza de abarcar situaciones muy distintas ya no significa gran cosa.
"Una economía emergente que tenga el 1% de la economía mundial y la posibilidad de aumentarlo debe ser tomada en serio", dijo al Financial Times el 16 de enero. México y Corea del Sur representan cada uno un 1,6% del PBI mundial nominal. Turquía e Indonesia tienen, respectivamente, el 1,2% y el 1,1%. China explica el 9,3% del producto del planeta (sólo superada por EE.UU. que tiene el 23%). Como antes hizo con los BRIC cuando lanzó la sigla en 2003, Goldman seguramente creará departamentos de investigación de ese "club del 1%" y productos de inversión dedicados.
La firma no está sola en la detección de cuál será la próxima camada de economías que ofrezca oportunidades rentables al dinero del mundo en los años por venir. Basados en criterios como tamaño, crecimiento, población, macroeconomía, "institucionalidad", apertura económica ­o una combinación de varios de ellos­, de Wall Street a Hong Kong, los mayores nombres de la banca de inversiones están lanzando sus propios cuadros de honor de economías emergentes. Si además logran sintetizarlos en una sigla pegadiza que se grabe en la memoria y se convierta en "marca", tanto mejor (el éxito de branding del acrónimo BRIC está en la cabeza de todos los colegas de Jim O’Neill).
De esa urgencia por formular "la" tesis de inversión para el mediano plazo y por bautizarla eficazmente vienen surgiendo últimamente siglas como CIVETS (civeta, un felino africano), MAVINS (variante de "vivo" o astuto), EAGLEs (águilas), cada una de la mano de distintos bancos y con distintas justificaciones. Países como Indonesia, Turquía, Corea y Sudáfrica están en varias de las combinaciones, algunas de las cuales se atreven a prescindir de Rusia, un ingrediente fundamental de la fórmula BRIC.
Sueño con ladrillos
Cuando O´Neill difundió en 2003 Dreaming with BRICs, el paper que sostenía que en 2050 Brasil, Rusia, India, y de China podrían convertirse en las cuatro economías dominantes del mundo, algunos suspicaces creyeron que Brasil había sido agregado sólo para que aportara la B al acrónimo BRIC. Parecía poco razonable reunirlo con un país que tenía la envergadura geopolítica de Rusia o con una China que ya se perfilaba nítidamente como gigante. Justamente la heterogeneidad es la mayor crítica que los economistas le hacen a la fórmula BRIC. "Reúne cuatro paises extremadamente heterogéneos en su estructura productiva, demográfica y política", señala Roberto Bouzas, profesor de Economía Internacional en la UBA y en la Universidad de San Andrés. Desde las usinas de inversión, los críticos le objetan que da por sentado que el crecimiento de los cuatro países se va a mantener igual al de hoy.
"Es una foto que se queda con lo que ya pasó" dice a iEco desde Hong Kong Mario Nigrins Ospina, economista principal de la Unidad de Economías Emergentes de BBVA. Su entidad lanzó el mes pasado su propio seleccionado de emergentes descollantes, bautizado EAGLE. Aun con sus flancos cuestionables, reconocen los economistas, el concepto de BRIC tuvo el mérito de captar en una fórmula sencilla que lo principal del crecimiento económico del mundo iba venir a lo largo de la década de la mano de economías no occidentales. "Puso en el candelero a las nuevas potencias emergentes, enfatizando que estos países grandes con crecimiento acelerado iban a reemplazar al G7 tanto como motor del crecimiento como en porcentaje del producto bruto mundial" dice Eduardo Levy Yeyati, profesor de la UTDT y Director de Desarrollo Económico de CIPPEC.
"Por eso el concepto tenia más sentido desde el punto de vista global ­por subrayar la creciente multipolaridad de la economía­ que como caracterización de los países", dice. "Hoy es un término básicamente folclórico". De papers está empapelada la vida de los bancos de inversión. Pero no muchos como Dreaming with BRICs lograron crear un término que adquiriera vida propia y se volviera de dominio público. Una derivación impensada de la criatura de O’Neill es que, si bien Brasil, Rusia, India y China no constituyen un bloque en ninguno de los sentidos usuales ­ni comercial ni militar ni político­, los cuatro paises han empezado a reunirse en cumbres anuales: la tercera será en abril en Pequín. Y hasta se permiten traer invitados al grupo: Sudáfrica ha sido formalmente convidada al encuentro de Pequín.
"Emergentes avanzados" La expresión "mercados emergentes" fue acuñada hace 30 años por el economista del Banco Mundial Antoine van Agtmael. Buscaba eludir la connotación peyorativa de términos como "Tercer Mundo" o "subdesarrollados". Hoy para algunos bancos de inversión, "emergentes" ha perdido significado si no se lo acompaña de alguna otra precisión como "avanzados" o "de crecimiento" que ayuda a demarcar a los verdaderamente estelares. Para el añoso banco londinense Barclays, existe un círculo selecto de diez economías emergentes que están "en la mitad del camino para recibirse de desarrolladas": Brasil, Chile, China, Corea, Israel, Polonia, la República Checa, Singapur, Sudáfrica y Taiwan. Un informe de investigación de 67 páginas de octubre del 2009 los bautizó "Mercados Emergentes Avanzados" (AEM, según la sigla en inglés).
"El criterio fue estrictamente económico y no por el mero tamaño o el crecimiento reciente, que es lo que generalmente domina en las definiciones de estas agrupaciones caóticas de países", señala Levy Yeyati que, como ex jefe de Estrategia de Mercados Emergentes de Barclays, fue coautor del informe. "Partiendo de una definición de desarrollo como crecimiento sostenible, nos preguntamos qué países estaban en mejores condiciones de alcanzarlo en el futuro y lo resumimos en tres tipos de indicadores", Por eso no califican para AEM todo un BRIC como Rusia ("un país atado a la suerte del petróleo") o una economía grande como México ("un país que no crece"), explica Levy Yeyati.
En noviembrede 2010, Barclays lanzó un índice compuesto por los diez países de la lista AEM. Aguilas y nidos de aguilas Hace 45 días, el banco español BBVA explicó en un documeto a los inversores en mercados emergentes por qué no deberían tener la vista fijada en los BRIC sino en los EAGLE (Emerging and Growth Leading Economies, o economías emergentes que lideran el crecimiento global). China, India, Brasil y Rusia están entre las diez EAGLEs, pero también México, Corea, Indonesia, Egipto, Taiwan y Turquía. Es una clasificación, dice Nigrins Ospina, de BBVA, que "no mira tanto la población y el tamaño de la economía como el PBI incremental que generará".
El concepto de BRIC "fue útil como señalador del fenómeno mundial de los países emergentes en los últimos diez años, pero ahora ha quedado algo obsoleto", creen en el BBVA. Por ejemplo: si bien el PBI de Rusia supera al de Indonesia y Corea, ellas dos aportarán más que Rusia al crecimiento mundial en los próximos diez años. Los países que en los próximos 10 años contribuirán al crecimiento global más que el promedio del G-6 (el G-7 menos EE.UU.) son EAGLE.
Al no tratarse de un grupo nominativo sino formado en torno a ciertas características, la lista de EAGLEs de hoy puede no ser la de mañana. Por eso la calificación de águilas va acompañada también de una nómina de países en "lista de espera", que podrían ascender si mejora su tasa de crecimiento prevista para la próxima década. Argentina figura en ese "nido de EAGLEs", junto con Polonia, Sudáfrica, Vietnam y otros seis. ¿Y por qué no CEMENT? Los mercados emergentes se pusieron de moda a comienzos de la década, por la búsqueda de rendimientos superiores a los muy bajos que en ese momento ofrecían EE.UU., Japón y Europa.
No es casual que ahora, cuando tras la crisis mundial del 2008 las economías emergentes se están recuperado más rápido que las avanzadas y muestran una mayor "resiliencia" a shocks externos, la búsqueda de blancos de inversión en el antes llamado Tercer Mundo se vuelva intensa. CIVETS, VISTA, MAVINS son acrónimos paridos por ese furor. Si tiene suerte, cada una de esas siglas atraerá la atención y el dinero del público inversor. Según el economista Bouzas, "los bancos de inversión tratan de crear nuevos productos y así generar nuevas oportunidades de inversión, y especialmente de intermediación.
Es a través de esa intermediación que generan ingresos y comisiones desplazando el riesgo hacia terceros, los inversionistas". "La mayoría de las siglas son sólo estrategias de marketing, tanto para ganar la atención de los medios como para colocar productos financieros estucturados alrededor de los nuevos índices", señala Levy Yeyati. "De ahí el sesgo a países grandes, a los que la prensa suele dedicar más líneas" También existen siglas contra las siglas. CEMENT (Países de Economías Emergentes Excluidos de la Nueva Terminología) es la propuesta de Jerome Booth, investigador jefe de Ashmore Investment Management. "Si uno quiere levantar una pared necesita BRICs (ladrillos) pero también cemento" dijo al blog Beyond Brics, ("Más allá de los BRIC") un vehiculo para noticias y comentarios sobre 40 países emergentes estrenado en abril por el diario Financial Times.
"Nunca entendí por qué alguien debía invertir en 11 países o 4 países. Para mí no tiene ningún sentido. La gente debería diversificar", dijo Booth, citado en Beyond Brics.

martes, 11 de enero de 2011

Tokatlian: el año de la encrucijada

Juan Gabriel Tokatlian. Para LA NACION. Martes 11 de enero de 2011

Este año será crítico en el sistema global debido a la crisis económico financiera que lo antecede. A pesar de que para algunos observadores esta crisis ha cedido, las más importantes economías de Occidente aún no se han estabilizado, las tradicionales locomotoras del comercio internacional no se han recuperado y los ajustes adoptados por Estados Unidos y la Unión Europea no parecen sostenibles. Esta crisis expresa y dinamiza una redistribución del poder internacional y ésta es su característica política más relevante.

Es ostensible el traslado del centro del poder de Occidente a Oriente y el reacomodamiento de la influencia desde el Norte hacia el Sur. El resurgimiento de Asia, que era una tendencia observable, con la reaparición de China y la India se ha acelerado y profundizado. Asia resurge, no surge, ya que en el siglo XI tenía más del 70% del producto bruto mundial.

Este gradual y decisivo tránsito del locus de poder está acompañado de procesos específicos que conviene subrayar. Desde mediados del siglo XX la dinámica demográfica más importante se localiza en Asia. Asimismo, después del fin de la Guerra Fría, se hizo evidente que también la dinámica geopolítica se traslada a Asia. Esto significa que Europa, escenario de potencial confrontación en la bipolaridad soviético-estadounidense, resulta menos preponderante, y los asuntos centrales de Asia y del Pacífico empiezan a cobrar más trascendencia porque lo que allí ocurre en términos de guerra o paz tiene efecto mundial. Además, el crecimiento económico y la capacidad científica, tecnológica y productiva desplegadas en Asia en los últimos años son elocuentes, especialmente frente a un Occidente cada vez más ocioso, especulativo y despilfarrador. Así, demografía, geopolítica y economía se centran cada vez más en Oriente.

Toda redistribución de poder implica una pugna: nadie pierde o gana poder de manera gratuita. Cuando el centro de poder se movió dentro de Occidente, los costos fueron elevados; el fin de la hegemonía británica generó un difícil proceso de reacomodo y conflictividad. Es de esperar que la mutación actual no esté exenta de tensión.

Hay elementos inquietantes y alentadores. Entre los primeros está el que en Asia se ha producido la mayor proliferación nuclear: el tácitamente aceptado por Occidente, Rusia y China, arsenal nuclear de Israel; las toleradas pruebas nucleares de la India y Paquistán; el limitado programa nuclear de Corea del Norte, y la cuestionada ambición nuclear de Irán. De persistir el fracaso de las iniciativas de desarme, ante las inconsistencias de las políticas de no proliferación de las potencias nucleares y si se concreta el proyecto iraní, habría importantes incentivos para que más naciones del continente -por ejemplo, Arabia Saudita, Turquía, Indonesia y Japón, entre otras- optaran por proliferar. De otra parte, es de subrayar el complicado entrecruzamiento de dilemas de seguridad: entre las dos Coreas, entre Japón y China, entre China y Rusia, entre Paquistán y la India, entre la India y China y entre diversos países de Medio Oriente, para mencionar sólo algunos. Adicionalmente China, principal poder (re)emergente de Asia, muestra graves problemas sociales internos: se han incrementado las protestas y el desorden público, ha crecido la desigualdad, el delito, y se ha ampliado la brecha de ingresos rural-urbana. A su vez, el papel de Estados Unidos es de enorme impacto: Washington puede entorpecer el sensible equilibrio de poder en el este de Asia y convertirse en un generador de mayor inseguridad como lo ha hecho su presencia en Irak y Afganistán.

Hay, sin embargo, factores moderadores. Si se toman en consideración los últimos ciento cincuenta años, Occidente ha sido más bélico e inestable que Oriente. Esto no quiere decir que en Oriente no haya habido competencia, que Japón no haya sido un violento actor revisionista y que no hayan existido diversas guerras. Pero los niveles de belicosidad han sido más altos en Occidente. Adicionalmente, el ascenso de China en el último cuarto de siglo ha tenido connotaciones más pacíficas que revisionistas y no ha implicado una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Para indicar su relativo ajuste a las "reglas de juego" y su ponderación en el uso de un instrumento diplomático de poder, China es el miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que menos ha recurrido al veto, apenas 7 veces (2,66% del total). Por último, han surgido nuevos modos de articulación regional que, en el campo de la seguridad, pueden tener efectos provechosos. Por ejemplo, la creación de la Organización de Cooperación de Shanghai ha constituido un foro para generar confianza mutua y estabilidad regional y limitar la potencialidad de una intervención estadounidense directa en los linderos de China y Rusia.

Tal como en su momento se proclamó el fin de la historia y el declive de las ideologías hoy también, de manera ingenua o apresurada, se proclama el fin de la unipolaridad. Esa es una visión limitada y confusa de la distribución de poder porque no da cuenta de las complejidades y contradicciones actuales. Si se mira el sistema internacional en su dimensión militar es claro que no vivimos una situación multipolar. El presupuesto de defensa de Estados Unidos es el 50% del presupuesto de defensa del resto del mundo.

Este ejemplo no indica que el escenario unipolar sea invencible; muestra que se debe tener claridad sobre los diversos tableros que se despliegan y entreveran en la política mundial contemporánea: el militar, el diplomático, el económico, el tecnológico, el cultural, el del poder duro, el del poder blando. Es necesario matizar y afinar las ideas de unipolaridad o multipolaridad para no anunciar de manera apresurada el declive de Estados Unidos. Tema que estuvo muy presente en la década del setenta, cuando muchos aseguraban que ante la consolidación del poderío de la URSS, Estados Unidos decaía. El error conceptual y político fue mayúsculo. Estados Unidos ha tenido una gran capacidad de recomponer su poderío. Lo que algunos consideran erosión inminente parece ser una fase de una lenta decadencia. Estados Unidos se autoconcibe como una nación excepcional, con un destino extraordinario y asume cruzadas periódicas, por lo que no es claro cuándo ni cómo decaerá.

Si se distingue poder militar de influencia política la unipolaridad no está acompañada de una plena hegemonía. Si además se diferencia la estabilidad y la legitimidad, es evidente que la unipolaridad militar reafirma una precaria estabilidad internacional, pero no hace más legítimo el ejercicio del poder de Washington.

Los límites de la unipolaridad no pueden tampoco llevarnos a sobredimensionar las virtudes de la multipolaridad. El pasado enseña que ha habido momentos de multipolaridad con mucha confrontación. La experiencia europea de fines del siglo XIX y principios del XX así lo demuestra. La multipolaridad no trae necesariamente paridad en la distribución de poder. La superposición de ámbitos de unipolaridad con tendencias a la multipolaridad ofrece un escenario de incertidumbre. Un argumento muy difundido orientado a subrayar la consumación de la unipolaridad y la materialización de la multipolaridad es el que afirma que el denominado "Consenso de Washington" ha sido sustituido por el "Consenso de Beijing". Es evidente que la ortodoxia que caracterizó al "consenso estadounidense" se ha erosionado significativamente, pero el nuevo "consenso chino", con su mayor acento en el desarrollo económico, el papel central del Estado y la mayor atención de las cuestiones sociales, no expresa una innovación categórica y sustentable. Si existe un tenue "Consenso post-Washington" éste se concibe en el marco de la globalización vigente, acepta parámetros básicos del capitalismo actual y no afecta intereses críticos de los sectores más poderosos en los niveles nacional e internacional. En todo caso, las ambigüedades y restricciones que ha mostrado el G-20 frente a la regulación profunda de los flujos financieros demuestran que un consenso alternativo como pilar de un multipolarismo efectivo está aún distante.

Por último, en varios círculos prevalece una lectura simplista de la crisis económico-financiera actual. Sugieren que el capitalismo está herido de muerte, que las medidas de estatización indican una tendencia sólida en la política mundial y que las posibilidades de cambio y de nuevas alianzas sociales y políticas superadoras se están abriendo paso en el Norte y el Sur. Los interrogantes sobre este argumento, muy extendido en América latina, surgen de una lectura comparada e histórica. Las salidas de las dos últimas crisis no fueron progresistas. La de 1929-1930 estaba parcialmente resuelta en su dimensión financiera entre 1935-1937, pero a fines de esa década se produjo la Segunda Guerra Mundial. Otra crisis importante fue la de la década del setenta cuando se cuadruplicó el precio del petróleo, hubo altas tasas de inflación y Estados Unidos abandonó el patrón oro. La salida de esa crisis fue por derecha: se generaron y consolidaron alianzas sociales conservadoras, particularmente en los países centrales (preservando la democracia), aunque también en los países de la periferia (con distintas variantes autoritarias), al tiempo que se inició el desmantelamiento del Estado de bienestar. La Reaganomics y el Thatcherismo simbolizaron dos expresiones de este reacomodo de fuerzas, que no impidió las experiencias socialdemócratas en Europa. Sin embargo, la adopción del recetario económico convencional por parte del progresismo europeo minó su aptitud para el cambio y la renovación. La actual crisis enfrenta al mundo progresista tradicional con una notable carencia de horizonte e innovación conceptual. Esto puede explicar el fuerte avance de las derechas en Europa. Por otro lado, la victoria de Obama en Estados Unidos no significó una recuperación firme de sectores demócratas, grupos liberales y fuerzas alternativas: los neoconservadores y fundamentalistas siguen en el centro de la escena política y delimitan la agenda interna y la externa.

Al terminar 2010 la mayoría de los análisis coincidieron en que los resultados de la presente crisis serán bajas tasas de crecimiento global, un mayor grado de concentración por las fusiones de conglomerados financieros y más niveles de desigualdad social por el desempleo. ¿Cómo habría de ser progresista la salida? Asistimos a un escenario bifurcado que puede conducir a un progresismo defensivo o a un avance reaccionario, y 2011 es un año clave para ver hacia dónde nos estamos desplazando.