lunes, 14 de diciembre de 2009

Los argentinos son los menos optimistas de América Latina

Sólo el 29% de los argentinos cree que su situación económica mejorará en 2010, contra el 48% promedio de la región.
Alfredo Sainz. LA NACION

Lo peor de la crisis parece haber quedado atrás para los latinoamericanos, que ven con optimismo la evolución de su economía personal. Sin embargo, dentro de un contexto medianamente favorable, los argentinos sobresalen por su visión menos positiva. De acuerdo con un estudio realizado en trece países de América latina, el 48% de las personas sienten que situación personal mejorará en los próximos doce meses, aunque el porcentaje cae al 29% entre los argentinos, mientras que en la otra punta se encuentra Colombia, donde tres de cada cuatro personas creen que su economía tendrá un vuelco favorable en el plazo de un año.
Los datos se desprenden de una investigación realizada por la empresa Omnicom Media Group (OMG), la división de medios del grupo Omnicom (uno de los mayores holdings de comunicación del mundo y dueño, entre otras empresas, de las agencias de publicidad BBDO, DDB y TBWA). El estudio se llevó a cabo entre 1300 consumidores de trece países y dio como resultado la sensación que tienen los consumidores latinoamericanos de que la salida de la crisis está cada vez más cerca. De hecho, el 93% de los habitantes de la región "ya ve la salida" o considera que "hay que dejar de hablar de la crisis", mientras que el otro 7% directamente sostiene que no sufrió los efectos de la recesión. Entre los argentinos, por su parte, el porcentaje de los que resultaron inmunes a la crisis es de sólo el 1%, contra el 6% de los mexicanos o el 11% de los colombianos.
En Omnicom, igualmente destacan como el hecho más favorable que los consumidores latinoamericanos se adaptaron rápidamente a la crisis. "El consumidor promedio latinoamericano está en cambio permanente, ya que su percepción habitual es de vivir en crisis. Por eso, ante la actual coyuntura económica, el comprador de América latina se adaptó rápidamente, aceleró el proceso evolutivo y se convirtió en un actor cada vez más informado sobre las relaciones entre precio y calidad.
Principalmente, es austero a la hora de comprar ciertos productos; ahorra para darse el gusto de comprar aquellas marcas que no está dispuesto a abandonar", explica Liliana Caro, directora regional de Estrategia de OMG Latinoamérica.
Caro destaca que los latinoamericanos se encuentran mejor preparados que los consumidores de otras regiones para enfrentar una economía recesiva, por la historia de crisis que arrastra América latina. "Los estudios globales indican la emergencia de consumidores inteligentes. En nuestra región, más que un consumidor inteligente, identificamos un consumidor con mayor sensibilización: preparado para todo tipo de cambios, que vive siempre en estado de alerta y usa herramientas de autorregulación de experiencias pasadas", explicó.
El estudio indica que dos de cada tres latinoamericanos compra sólo lo necesario en tiempos de crisis y sacrificando productos que son considerados suntuarios; de esta manera, el mayor impacto en las ventas lo sufrieron los fabricantes de artículos de electrónica y videojuegos, con caídas promedio para la región, superiores al 40 por ciento. Por otra parte, un cuarto de los consumidores reconoció haber cambiado de marca en productos de consumo masivo y se volcó mayoritariamente hacia las líneas propias de los supermercados.
En busca de ofertas
En el caso de la Argentina, las categorías más afectadas por los cambios de hábito de consumo fueron las de los videojuegos (un 61% de los consumidores locales señalaron que había dejado de comprar estos productos) y electrónica (el 70% admitió que decidió no cambiar ningún aparato por la crisis).
Los argentinos, además, son los que mostraron una mayor inclinación por la búsqueda de ofertas, con un 87% de los consumidores que reconocieron hacer más uso de los descuentos y las promociones, contra el 57% de los latinoamericanos.
Otro cambio entre los consumidores locales fue que decidieron recortar gastos en el rubro entretenimiento. Según el estudio, el 66% de los argentinos hoy pasa más tiempo en su casa que hace un año y el 63% admite tener una menor vida nocturna. Además, un poco más del 60 por ciento sostiene que sale menos a comer afuera.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Argentina, el IDH y Transparencia Internacional

La Argentina, un país ambiguo y contradictorio. Por Rosendo Fraga.
Dos índices internacionales, difundidos en las últimas semanas, muestran la singularidad de la Argentina. En primer lugar, la buena noticia la dio el Indice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas, que se trata de un promedio de sesenta variables (educación, salud, PBI per cápita, entre otras). La Argentina está en el puesto 49 sobre 182 países.
En el contexto latinoamericano, está segundo debajo de Chile, que dos años antes se ubicaba detrás de la Argentina. El país ha descendido, pero mantiene una posición importante en la región.
Uruguay está en el tercer lugar. En el otro extremo, Guatemala, Nicaragua y Haití son los países de la región con los puestos más bajos en el IDH.
Dentro del contexto mundial, la Argentina se encuentra después de Croacia, Lituania y Letonia, es decir países de la periferia de Europa y su región. Inmediatamente después, vienen países del mismo continente: Uruguay, Cuba -sus índices en educación y salud son buenos-, Bahamas, México y Costa Rica. Si bien en otra época el desarrollo humano de la Argentina era comparable al de varios países de Europa occidental, hoy pese a haber retrocedido, mantiene una posición favorable en el contexto de la región.
La mala noticia la dio el índice de corrupción que elabora la ONG Transparencia Internacional. Acá la situación es muy diferente, ya que la Argentina se encuentra en el puesto 106, sobre un total de 182 países, casi los mismos que mide el IDH (180). En el contexto latinoamericano, nuestro país desciende de la posición 2° a la 12°. Chile, es el primero y Uruguay el segundo, los mismos que llevan la delantera en desarrollo humano.
En transparencia, la Argentina se encuentra por debajo de México, el país latinoamericano que hoy sufre con mayor intensidad el embate del narcotráfico, y por encima de Bolivia, el país más pobre de América del Sur. También están mejor calificados Cuba, Colombia, Perú, Brasil, El Salvador, Guatemala y Panamá. La Argentina comparte su puesto con cuatro países africanos que tienen una puntuación de 2,9 sobre 10: Benin, Gabón, Gambia y Níger, todos países que están muy por debajo en el Indice de Desarrollo Humano.
Y se encuentra inmediatamente por debajo de otros cuatro países africanos en el índice de corrupción: Liberia con puntuación de 3,1, y Senegal, Tonga y Zambia, con 3. También se trata de países que están muy por debajo en el IDH. Es decir que en el índice de la ONU la Argentina está entre los países que tienen más desarrollo humano de América latina y los que tienen menos de Europa, mientras que en el de Transparencia Internacional se encuentra definidamente en el nivel de los países africanos.
Se trata de un caso particular, ya que por lo general, a mayor desarrollo humano, menor corrupción. Es así como Islandia está 3° en IDH y 10° en transparencia; Australia, 2° y 8°; Suecia, 7° y 4°; Suiza, 9° y 5°, y Canadá, 4° y 9°. Estos cinco países se encuentran entre los 10 mejores tanto en desarrollo humano como en transparencia.
En cambio en el otro extremo, Afganistán, el país donde la OTAN realiza la mayor operación militar de su historia y Obama acaba de anunciar el envío de 30.000 hombres más, es penúltimo en desarrollo humano sobre 182 países y también penúltimo en corrupción sobre 180. Chad está en puesto 175 en los dos índices. Es decir que resulta muy fuerte la correlación entre ambos. Pero la Argentina es una excepción, porque no hay correspondencia entre lo que el país califica en desarrollo humano y en corrupción.
Esta contradicción, es una manifestación de la ambigüedad y complejidad de la Argentina no sólo como país, sino también como sociedad.
El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría